IMPACTO DE LAS ESTRECHAS RELACIONES ENTRE LAS FACULTADES DE DERECHO EN ESTADOS UNIDOS Y LOS COLEGIOS DE ABOGADOS

Lawrence C. Foster, Universidad de Hawaii, Estados Unidos

 

 

 

 

            Desde que la primera facultad de Derecho estadounidense abrió sus puertas a finales del siglo 19, casi todos los graduados de Juris Doctor (J.D.) han ejercido la abogacía desde su graduación. Incluso después de diez años de graduados, mientras que algunos han emprendido otras carreras en el campo empresarial, el magisterio, la política, el servicio público, etc., la gran mayoría de los graduados de Derecho estadounidenses todavía ejercen la abogacía. Este simple hecho los distingue de los graduados de Derecho en otras partes del mundo que sólo tienen un título básico de Derecho, y también ha causado un profundo impacto en la enseñanza del Derecho en los Estados Unidos.

           

            La primera consecuencia de ese impacto se manifiesta en la estrecha relación entre la Asociación Americana de Colegios de Abogados (ABA, según sus siglas en inglés) y las facultades de Derecho estadounidenses. Debido a su legítima preocupación en mantener la calidad de la enseñanza del Derecho, la ABA ha sido la principal agencia de acreditación para las facultades de Derecho estadounidenses desde que comenzara la enseñanza de esa disciplina. La Sección Sobre la Enseñanza del Derecho de la ABA establece un complejo conjunto de normas relacionadas con una gran variedad de temas, incluso recursos financieros, bibliotecas de las facultades de Derecho, instalaciones, currículos, admisiones, estudiantes y estatus y  gobierno de las facultades, y supervisa su cumplimiento en las facultades de Derechos.

 

            Las facultades de Derecho estadounidenses mantienen lazos muy estrechos con los abogados que ejercen la profesión porque éstos constituyen casi la única fuente de trabajo para los graduados. Estos lazos se manifiestan de varias formas, como mantener abogados en las juntas de asesoramiento de las facultades de Derecho, invitarlos a participar como mentores de los estudiantes de Derecho, como profesores adjuntos, como jueces en las competencias de tribunales ficticios, etc. Además son los abogados la fuente principal de recolección de fondos para los colegios de abogados.

 

            La segunda consecuencia del impacto se manifiesta en el currículo y en el sistema pedagógico de las facultades de Derecho estadounidenses. Debido a que un  porcentaje extremadamente alto de estudiantes ejercerán el Derecho después de graduarse, gran parte de la enseñanza que reciben se centra en las habilidades específicas que necesitarán para ser abogados eficaces. Esas habilidades incluyen razonamiento jurídico, investigaciones jurídicas, comunicación escrita y oral, resolución de problemas y habilidades prácticas. Más recientemente, también se ha hecho hincapié en ciertos valores que los abogados estadounidenses consideran importantes, como ética profesional, urbanidad, compromiso con sus servicios y liderazgo.

 

            Existe un diálogo constante entre los colegios de abogados y las facultades de Derecho sobre la efectividad de éstas en preparar a sus estudiantes para el ejercicio de la abogacía. La mayoría de los abogados estadounidenses ejercen en pequeños bufetes (de menos de 10 abogados) y con frecuencia no pueden darse el lujo de dedicarles tiempo a los recién graduados para enseñarles los aspectos más prácticos del ejercicio de la abogacía, como la forma de preparar documentos específicos (contratos o testamentos), o el procedimiento real para presentar un documento ante un tribunal, o los aspectos cotidianos del manejo de un bufete de abogados. Esos graduados en particular, y el creciente número de recién graduados que están abriendo sus propios bufetes de abogado, necesitan que las facultades de Derecho ofrezcan una formación más práctica.

 

            El currículo del primer año es casi idéntico en todas las facultades de Derecho estadounidenses: redacción e investigaciones legales, Derecho del Contrato, Derecho de Propiedad, Derecho Penal, Daño Legal Extracontractual, Procedimiento Civil; y algunas facultades de Derecho también imparten algunos temas del Derecho Constitucional. En el segundo y tercer años la mayoría de los cursos son electivos. Algunos estudiantes aprovechan los cursos electivos para participar en la gran variedad de cursos que ofrecen las facultades de Derecho, desde Impuestos Federales sobre la Renta hasta Derecho y Literatura. La mayoría de los estudiantes de Derecho, para consternación de muchos de los profesores, tienden a concentrarse en los cursos que les ayudarán a prepararse para el examen estatal del Colegio de Abogados que  deben aprobar para poder ejercer la abogacía. Para esos estudiantes hay algunos cursos electivos, pero sólo unos pocos.

 

            En décadas recientes, el currículo de las facultades de Derecho en los Estados Unidos se ha ampliado para incluir una gran variedad de cursos que enriquecen el currículo, tales como Cultura Racial y Derecho, Estudios Jurídicos Feministas, y Derecho y Economía. Como resultado del impacto de la globalización, un creciente número de facultades de Derechos también ofrecen cursos para que sus estudiantes puedan leer y estudiar materiales jurídicos extranjeros escritos en su idioma original, como francés, español, japonés y chino, e incluso un mayor número de facultades de Derecho ofrecen cursos sobre el Derecho en ciertos países como México, Alemania, China y Japón.

 

            El hecho de que la mayoría de los estudiantes de Derecho ejercen la abogacía en cuanto se gradúan también ha causado un gran impacto en el sistema pedagógico de las facultades de Derecho. Es raro ver a un profesor dictando una conferencia en el salón de clases, sobre todo a estudiantes de primer año. Por lo general, el sistema pedagógico de las facultades de Derecho combina el método de casos y el método socrático para que los estudiantes adquirieran la habilidad que se considera más importante: el razonamiento jurídico.

 

            Por tanto, en un curso típico de primer año como el de Derecho del Contrato, los estudiantes se preparan para la clase leyendo 5 ó 6 fallos de apelaciones provenientes de diversos tribunales y sobre el mismo tema, como la creación de contratos. Durante la clase, el profesor emplea el método socrático para saber el grado de comprensión de los estudiantes sobre los hechos, las leyes y el razonamiento jurídico empleados por  los jueces. En el futuro, cuando sean abogados y se enfrenten a un nuevo caso, podrán reconocer los hechos relevantes del mismo, determinar e interpretar la ley que pudieran aplicar, y después aplicarla de forma que puedan prever el resultado.

 

            Otras dos partes del currículo relacionadas con las prácticas son la enseñanza de clínica legal y los programas de honores, como los de revisión de leyes y los equipos de tribunales ficticios. Hace tiempo que esos programas de honores forman parte de la enseñanza del Derecho en Estados Unidos. Además de las habilidades especiales que proporcionan esos programas de honores (como redacción avanzada y oratoria), los abogados que contratan a los estudiantes que participan en ellos consideran que tienen talento y habilidades especiales, por lo que son muy populares entre los estudiantes que aspiran a trabajar en los bufetes más prestigiosos.

 

            Las clínicas legales son relativamente recientes en la enseñanza del Derecho en Estados Unidos. Pueden ser consideradas como una consecuencia de la preocupación del Colegio de Abogados, ya que en el pasado los estudiantes de Derecho no recibían suficiente formación práctica mientras estudiaban en las facultades. Por medio de las clínicas legales de las facultades de Derecho, normalmente disponibles en el segundo y tercer año, los estudiantes representan bajo la supervisión de la facultad a clientes reales en casos reales. La clínica legal es muy costosa. Muchos cursos en las facultades de Derecho estadounidenses, sobre todo los de primer año, todavía se imparten en salones grandes (hasta para 125 estudiantes), lo que resulta muy rentable. Debido a que requieren una estrecha supervisión por parte de la facultad, los cursos clínicos son bastantes pequeños y cuentan con menos de 10 estudiantes.

 

            Un área de impacto mutuo es el costo de la matrícula en las facultades de Derecho estadounidenses y el aspecto relacionado con la deuda de los estudiantes. Actualmente, la enseñanza del Derecho en Estados Unidos es muy costosa. En 1999, la matrícula promedio en las facultades de Derecho era de $20.709, y la más alta era de casi $28.000. No fue así siempre. Sin embargo, al menos desde 1985, la matrícula de las facultades de Derecho ha aumentado en todo el país debido a una serie de factores, entre los que se incluyen los nuevos costos para proporcionar una enseñanza de clínica legal más extensa, nueva tecnología (hardware, software y los servicios de apoyo relacionados), más servicios para los estudiantes, cursos con menos estudiantes debido a la mayor cantidad de cursos electivos, y mayores salarios para los miembros de la facultad y el personal. Por ejemplo, de 1985 a 1995 el costo de la matrícula en instituciones públicas y privadas tuvo un aumento de 10% al año como promedio. La velocidad en el aumento del costo de la matrícula ha disminuido, y ahora es de alrededor de 5% al año.

 

            Un mayor número de estudiantes de Derecho están endeudándose más para pagar esas matrículas. Generalmente, los estudiantes están dispuestos a adquirir deudas mayores debido a las buenas perspectivas de colocaciones después de graduarse. Aunque el promedio nacional de deudas de los estudiantes de las facultades de Derecho es de $22.000 aproximadamente, más estudiantes de Derecho se están graduando con deudas que sobrepasan los $100.000.

 

            A la vez, esos altos niveles de endeudamiento tienen impacto en las colocaciones. Los estudiantes más endeudados son los más inclinados a buscar puestos en los bufetes de abogados que pagan los mejores salarios (algunos de los graduados este año ganarán hasta $160.000 al año, aunque el promedio es de $60.000), y su situación económica no les permite aceptar empleos en el sector público, en las dependencias gubernamentales o en las instituciones públicas sin fines de lucro, que son los que pagan menos.

 

            Los altos salarios son el resultado de la gran necesidad de abogados. Ya sea para bien o para mal, la sociedad estadounidense tiene una gran dependencia de las leyes, lo cual ha traído como consecuencia un cuerpo de leyes y regulaciones cada vez mayor y, por tanto, un incremento en la necesidad de abogados. La cantidad de facultades de Derecho en los Estados Unidos alcanzó su mayor crecimiento en 1970, pero desde entonces la ABA acredita al menos una nueva facultad de Derecho al año.

 

            De hecho, la demanda de la enseñanza del Derecho es tan grande que un creciente número de facultades estatales de Derecho que no están acreditadas permiten tomar el examen del Colegio de Abogado y ejercer la abogacía después de aprobarlo, aunque la persona no se haya graduado de una facultad de Derecho acreditada por la ABA. Entre éstas se cuenta la primera facultad virtual de Derecho, que comenzó a funcionar en línea el año pasado y que imparte sus clases a través de la Internet.

 

            Los colegios de abogados y las facultades de Derecho han sostenido estrechas relaciones desde que se formalizó la enseñanza del Derecho. Esas relaciones algunas veces son tensas debido a discrepancias sobre la relativa importancia de una enseñanza práctica del Derecho, y sobre quién debe asumir mayor responsabilidad en cuanto a la capacitación requerida para la transición final de los estudiantes de Derecho a abogados. Sin embargo, generalmente la relación ha sido constructiva para ambas partes y también para el público en general, ya que el Colegio de Abogados y las facultades de Derecho colaboran para promover la calidad de la enseñanza del Derecho y hacen énfasis en el profesionalismo y el servicio público.

 

 

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