ESTUDIOS PARA EL DOCTORADO EN DERECHO

John Sexton, Universidad de Nueva York, Estados Unidos

 

 

 

 

            La próxima década será un período durante el cual, el que en realidad consitutye un modelo aberrativo con respecto a la enseñanza legal en el mundo- el modelo de tres años de estudio para el doctorado en derecho-- será sometido a intenso escrutinio y el resultado será algo muy, muy diferente de las ideas tradicionales sobre la enseñanza legal.  ¿Qué podemos aportar a esta conversación?  Debemos examinar el plan de estudios de varias de nuestras escuelas de Derecho si vamos a discutir este proyecto y esta forma aberrativa de la educación para el doctorado en derecho en los Estados Unidos.

 

            El plan de estudios canónico es la arteria de conocimiento fundamental que provee el contexto para hacer una reflexión crítica con respecto a todo el proyecto educacional.  La ley Constitucional;  los cursos sobre leyes estatutorias tales como bancarrota, leyes fiscales y del medioambiente; materias de derecho consuetudinario tales como contratos, propiedades y conducta fraudulenta han constituído, por generaciones, el cánon de la enseñanza legal en Norteamérica.

 

            En las décadas siguientes a la Guerra Civil, Christopher Columbus Langdell, Decano de la Escuela de Derecho de Harvard, fue el precursor del desarrollo de lo que hoy se conoce como el método del texto de referencia.  Este estaba enfocado en el estudio científico de la doctrina legal; las materias primas para el estudio eran las decisiones de las cortes de apelación; y este método de estudio vinculaba una lectura detallada del texto por parte de los estudiantes.  La idea era que los estudiantes aprendieran simultáneamente las doctrinas sustanciales contenidas en el texto de referencia, la tradición del pensamiento analítico y la habilidad práctica de expresarse en público.

 

            Esta pedagogía fue creada en base a dos premisas fundamentales; la primera, la existencia de un corpus juris manejable que podía y debía ser dominado por todo abogado educado; y, la segunda que este corpus juris permanecería esencialmente inalterable y por lo tanto, una vez que se dominara el mismo, ese dominio sería para siempre.  No obstante, como resultado de la complejidad de nuestra sociedad, la cual continua creciendo a ritmo vertiginoso, ningun abogado puede pretender dominar toda la gama de problemas y desafíos legales a los cuales tendrá que enfrentarse.

 

            En el momento actual, se espera que los estudiantes de Derecho de Estados Unidos alcancen a dominar el razonamiento legal y el análisis profundo de los casos y las doctrinas en dos (o como máximo tres) semestres de clases; por tanto, aproximadamente después de un año en la Escuela de Derecho, el método del texto de referencia ya ha rendido su fruto mayor y sólo puede ofrecer la aplicación de las habilidades adquiridas a nuevas áreas doctrinales.  Los estudiantes de hoy en día también se dan cuenta de que la ley es una disciplina derivada y que existen factores complejos que configuran lo que nuestra ley es en el momento actual y lo que será en el futuro.  Es probable que las regulaciones del año 2000 sean muy diferentes de las regulaciones del 2010; los estudiantes enseguida se dan cuenta de que es de poca utilidad aprenderse los diferentes conjuntos de regulaciones doctrinales específicas.  Por éstas y otras razones, es cada vez más claro que el modelo tradicional de enseñanza legal no es suficientemente amplio como para llenar las necesidades de los estudiantes en el actual panorama legal.

 

            Las escuelas de Derecho y los académicos de las leyes en el mundo entero han comenzado a reconocer que existen muchas disciplinas- economía, historia, filosofía, ciencias políticas, sicología y sociología, entre otras- que pueden afectar las técnicas, el contenido y el vocabulario conceptual de la ley.  Al mismo tiempo, inspirado inicialmente en la educación de los doctores, la educación clínica, en la cual los clientes reales o simulados y los problemas prácticos toman el lugar tradicional del texto de referencia, ha encontrado su nicho en la enseñanza legal.

 

            Como resultado, el currículo de las escuelas de Derecho ahora incluye estudios interdisciplinarios y educación clínica, admitiendo que los abogados deben estudiar seriamente materias tales como economía y filosofía y que los novicios que han recibido entrenamiento legal deben trabajar con (y ser enseñados por) personas que cuenten con amplios conocimientos con respecto a la disciplina asociada y como dicha disciplina se aplica a la ley.  La enseñanza legal clínica incluye elaboradas simulaciones y trabajo supervisado, y el serio análisis de los objetivos de la educación clínica ha contribuído a generar programas con un contenido considerablemente más rico y mejor integrados con relación al resto del currículo académico.  Muchos programas llevan ahora a los estudiantes de un curso de abogacía durante el primer año, a través de cursos basados fundamentalmente en la simulación de circunstancias del mundo real pero que están conscientemente interrelacionados con las materias académicas tradicionales durante el segundo año, hasta un tercer año de elaboradas clínicas basadas en el trabajo de terreno.

 

            En un mundo en el cual ya no es posible exponer completamente al estudiante a una versión gobal e inmutable de la ley, es aún más importante exponer al estudiante a ciertos prototipos de la ley; un curso en ley Constitucional; un curso sobre un estatuto importante, un curso que esté basado mayormente en las regulaciones de la ley consuetudinaria y un curso sobre procedimientos judiciales.  La teoría es que un gran número de materias, aunque difieran con relación al contenido doctrinal, se encuentran relacionadas en general, en cuanto a que el modo de análisis legal predominante en las mismas es similar; por lo tanto, ciertos cursos pueden considerarse como prototipos para otros y es correcto asumir que el estudiante que obtiene el dominio de un curso también ha adquirido, a través del aprendizaje del estilo de razonamiento característico de éste, las herramientas intelectuales necesarias para otros cursos que involucran los mismos estilos analíticos.  De acuerdo con esta pedagogía de los cánones de la ley, estar expuesto a una serie de prototipos reemplaza, por lo tanto, el conocimiento total de todas las cosas que pueden aprenderse.

 

            El método del texto de referencia, que todavía domina el panorama pedagógico durante el primer año, tiene éxito durante ese año mientras el estudiante está aprendiendo las técnicas que él mismo enseña; Derecho Penal, Conducta Fraudulenta y Contratos presentan cuestiones regulatorias similares y exponen a los estudiantes simultaneamente a una mezcla (en proporciones variables) de regulaciones estatutorias y leyes consuetudinarias; y el Código Procesal Civil ofrece un contraste con respecto a los cursos sustanciales.  La inclusión de otro curso de ley consuetudinaria, Propiedades, seguramente es menos necesario de lo que fue en los días en que existía un corpus juris relativamente inmutable del cual Propiedades constituía una parte esencial; pero Propiedades ofrece una oportunidad insuperable de introducir a los estudiantes al fenómeno de las regulaciones estatales y la importancia de abordar la ley de una manera interdisciplinaria.

 

            Los estudiantes deberán dedicar algun tiempo durante el segundo año y el tercer año a estudiar una o más de las áreas prototípicas de la ley de manera global y constante.  Claramente, la participación más intensa que el plan de estudios pudiera ofrecerle al estudiante sería en el contexto de un pequeño seminario donde el estudiante realice investigación legal dirigida y presente un trabajo especializado bajo la supervisión de un mentor miembro de la facultad; muchas escuelas requieren un trabajo de investigación especializada bajo supervisión mientras que otras exigen un trabajo de éste tipo durante cada uno de los tres años.  Desde luego, los mejores trabajos son realizados en un contexto en el que el estudiante ha adquirido mucho conocimiento sobre la materia de que trata el trabajo y la Escuela de Derecho debe ofrecer programas para que el estudiante, sin comprometer la diversidad de la educación que ofrecen una variedad de otros cursos, pueda concentrarse en un área específica de la ley- profundizando en la misma hasta un nivel de complejidad que vaya más allá de las técnicas básicas del razonamiento legal hasta alcanzar los niveles intermedio y avanzado generalmente asociados con los cursos a nivel de posgrado.

 

            Para crear esta posibilidad, deberá establecerse un sub-currículo vertical, bien organizado, para las áreas más importantes.  Estos currículos integrados manejan sus áreas respectivas de manera progresiva; se prepara y se ofrece una secuencia de cursos que ofrezcan niveles más complejos, cada curso posterior haciendo referencia consciente a los cursos que le precedieron en orden y basándose en los mismos.  Este sistema is particularmente efectivo cuando, como generalmente ocurre, se necesita más de un curso en un área específica para inculcar las habilidades que esa especialidad requiere.

 

            A medida que el plan de estudios se basa más en la presentación de cursos prototipo y en la secuencia de los mismos para impartir los cánones de la ley, es importante incorporar dentro del tratamiento de los cánones de la ley los métodos y contenidos generalmente asociados con las clases clínicas e interdisciplinarias.  Más y más los cursos en los cánones tradicionales de la ley se enseñan poniendo a los estudiantes “a jugar el rol” tal y como se hace normalmente en las clases clínicas; y cada vez más perspectivas interdisciplinarias forman parte de la discusión de las doctrinas.

 

            Por ejemplo, dado que los estudiantes aprenden técnicas para entrevistar e investigar hechos durante los cursos de Derecho corespondientes al primer año, resulta posible mejorar esta capacidad durante los cursos tradicionales del segundo y tercer año.  Por lo tanto, el profesor de un curso tradicional de Corporaciones puede enseñar la regla de veredictos comerciales pidiéndole a los estudiantes que formulen las preguntas que ellos le harían a un director o a un ejecutivo de la corporación con el propósito de encontrar hechos que sustenten la aserción de que cierta decisión fue tomada de buena fe. Puesto que los estudiantes ya han adquirido experiencia sobre como formular dichas preguntas durante los cursos de Derecho, se enfocan rápidamente para determinar los hechos que deben establecerse para sustentar el resultado legal que se busca, dirigiéndose directamente a la relación sustancial entre el hecho y la ley.

 

            Las perspectivas interdisciplinarias son igualmente comunes en el currículo tradicional y la diferenciación  puede desempeñar un papel en casi todos los cursos.  Los estudiantes aprenden como darle fuerza a casi cualquier argumento moldeándolo en el lenguaje cultivado por Pareto, con su lógica, virtualmente irresistible, de que algunas personas pueden mejorar sin que otras se perjudiquen, en vez de utilizar el lenguaje tradicional de distribución equitativa, en la cual el ideal de justicia es tan imposible de medir como el proverbial “Pie del Secretario.” También existe la idea central de los historiadores de que el pasado distante difería bastante del presente, por lo que obviamente quienes formularon la Constitución o los que redactaron un contrato nunca pudieron preveer el futuro con suficiente certeza como para haber formulado en detalle sus objetivos con respecto al mismo.

 

            La nueva pedagogía del canón de la ley da por sentado la responsabilidad corporativa; que los miembros de la facultad debe discutir los objetivos del currículo, que esos objetivos deben estar reflejados en un plan curricular coherente, y que el plan curricular debe ser implementado por miembros de una facultad comprometida de manera coordinada.  Existe un entendimiento de que lo que ocurre en una clase afecta profundamente la experiencia de aprendizaje en otras clases y que por lo tanto debemos juzgar cualquier decisión educativa que hagamos calculando el efecto que tendrá sobre el esquema educacional total.  La nueva pedagogía del cánon de la ley requiere cada vez más de un sentido de comunidad y coordinación y, puesto que la educación  legal se basa en la instrucción de prototipos, con cursos sucesivos basados unos en otros, los profesores deben hablar entre ellos sobre lo que están haciendo en el aula.  Los miembros de la facultad que enseñan la misma materia o que enseñan clases del mismo nivel claramente forman parte de un equipo que debe garantizar, de forma colectiva, que los diferentes prototipos sean realmente mostrados a los estudiantes.  Este concepto no significa necesariamente que más de un profesor deba aparecer en el salón para una clase específica (aunque ese método sea utilizado frecuentemente con buenos resultados), sino que los profesores deben visualizar la misión de enseñar desde la perspectiva del estudiante.

 

            Los estudiantes continuan, como lo hicieron generaciones de estudiantes de Derecho antes que ellos, enfocándose en el estudio científico de la doctrina legal.  Como aquellos que vinieron antes que ellos, los estudiantes actuales de Estados Unidos comenzaron sus estudios de Derecho principalmente con la lectura detallada  y el análisis literal de las decisiones, siendo después interrogados minuciosamente por los miembros de la facultad.  Ellos vuelven después a sus textos, individualmente o en pequeños grupos, para hacer su propia síntesis final de los materiales que han examinado.  A través de este proceso pedagógico, aprenden simultáneamente las doctrinas fundamentales que contiene el texto de referencia, los hábitos del pensamiento analítico y las habilidades prácticas de organización y de presentaciones en público.  El análisis detallado de las opiniones legales, la síntesis de la doctrina legal contenida en las mismas y la consideración cuidadosa de la utilidad de la reglas creadas judicialmente han sido un modelo de rigor y de razonamiento intelectual que otras disciplinas tratan de emular.  Son la esencia de la enseñanza legal.

 

 

 

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