CURRÍCULO:
PATRONES Y POSIBILIDADES
Es inevitable que las complejas fuerzas que dan forma al currículo y a la pedagogía en todas las instituciones docentes de Derecho y sus currículos sean diferentes en cada facultad, jurisdicción y país. Este documento intenta describir brevemente los aspectos fundamentales de los currículos en las facultades de Derecho y las fuerzas que les dan forma, esbozar las tendencias más relevantes de los currículos en las facultades de Derecho estadounidenses, resumir los modelos básicos por medio de los cuales se imparte la enseñanza, y ofrecer modestas propuestas sobre las estrategias que pudieran enriquecer los currículos mediante una colaboración en conjunto.
I. Estructura del currículo
Se ha comprobado que las innovaciones son
más factibles si se realizan con un pleno conocimiento de los sistemas
existentes y de los antiguos patrones de cambio. Desde el comienzo, es útil
comprender que, con pocas excepciones, las facultades de Derecho
estadounidenses tienen un sistema de dos semestres, con clases desde mediados
de agosto hasta diciembre (los exámenes finales se realizan antes de la
temporada navideña) y desde principios de enero hasta abril (los exámenes
finales se realizan a principios de mayo). Algunas facultades de Derecho
ofrecen cursos de verano para sus propios estudiantes o para los que provienen
de otras facultades, y su matrícula varía según sean las oportunidades de
empleos de verano que tengan los estudiantes. Habitualmente, los programas
completos de Derecho requieren tres años de estudios (aproximadamente de 10 a
15 créditos por semestre), mientras que los que se ofrecen a tiempo parcial
(que pueden ser diurnos, nocturnos o una combinación de ambos) típicamente
requieren cuatro años de estudios. Los estudiantes ya son licenciados, y un
creciente número de los que se incorporan a los estudios tienen experiencia
práctica u otros títulos universitarios.
Las facultades de Derecho estadounidenses
varían en cuanto a su tamaño, a los antecedentes de sus estudiantes y
profesores, su afiliación universitaria, localización, estructura, patrones de
colocación de sus graduados y prioridades. La acreditación de una facultad de
Derecho determina dónde sus graduados pueden ser admitidos para ejercer la
profesión, y los graduados de las facultades de Derecho aprobadas por la
Asociación Estadounidense de Abogados (que actúa a nombre de cada tribunal
supremo estatal) pueden tomar los exámenes del Colegio de Abogados en todas las
jurisdicciones, mientras que los graduados de una cantidad más pequeña de
facultades de Derecho con acreditación estatal sólo pueden tomar el examen del
Colegio de Abogados en el estado donde está su facultad. En varios estados, el
examen del Colegio de Abogados tiende a cubrir ciertas materias básicas; otras
materias adicionales varían según el estado, y cada vez más estados están
implementando exámenes adicionales “basados en el desempeño” por medio de los
cuales se intenta evaluar las tareas asociadas con el ejercicio de la abogacía.
Con ese telón de fondo se estructuran los currículos, generalmente como
resultado de las deliberaciones en toda la facultad, que incluyen la aprobación
de propuestas para cursos individuales así como el diseño general de los
programas (referente a los cursos que se requerirán, los que se ofrecerán en el
primer año del currículo o los que requerirán personal a tiempo completo o
parcial). En la mayoría de los casos, los profesores de las facultades de
Derecho son los que califican directamente y en muchos casos sólo hacen un
examen final al final del curso (aunque eso puede variar), que es calificado
con una puntuación de letras o números y, en algunos casos, con curvas de
puntuación aplicadas (particularmente para los cursos del primer año).
En muchos aspectos, la estructura general de los currículos del primer año de Derecho es relativamente simple y uniforme. La mayoría de las facultades citarían su meta docente de “piensen como abogados” (comúnmente interpretado como la inclusión de habilidades para el análisis y la síntesis) como una meta que trasciende el primer año. Generalmente, las facultades buscan alcanzar este objetivo sobre el trasfondo del conjunto de cursos “fundamentales” requeridos en las asignaturas tradicionales de Derecho Común, incluso cursos de Daños Legales Extracontractuales, Contratos, Derecho Penal y Procedimientos Civiles durante uno o dos semestres. Una significativa cantidad de facultades incluyen un curso introductorio de Derecho Constitucional en el primer año (centrado en temas estructurales). Generalmente, las facultades también requieren un curso de redacción e investigación legal en el primer año, y en algunos casos integran ese tipo de instrucción en un curso de “abogacía”, que incluye instrucción para una amplia variedad de habilidades relacionadas con la abogacía. La mayoría de las facultades también requieren un curso de ética profesional, en algunos casos en el primer año, pero más comúnmente en la división superior; mientras que algunas usan un “método dominante” de instrucción que busca incorporar la enseñanza de la ética en todo el currículo con diversos grados de éxito. Para el semestre de primavera del primer año, algunas facultades ofrecen a sus estudiantes un conjunto limitado de cursos electivos, en algunos casos para proporcionar la exposición de un análisis estatutario, la perspectiva de otras disciplinas, o simplemente para un cambio de paso con el fin de que los estudiantes puedan explorar sus intereses individuales. Los cursos fundamentales del primer año son impartidos a grupos grandes (de 70 a 120 estudiantes), generalmente por catedráticos titulares o por profesores aspirantes a cátedras, con la excepción de un curso impartido a un grupo más pequeño (quizás de 25 a 35 estudiantes), que puede incorporar instrucción por escrito o también incluir el asesoramiento de los profesores.
El currículo avanzado es más variado y
caótico. Unos cuantos cursos considerados especialmente importantes para un
conocimiento básico del Derecho, frecuentemente incluidos en los exámenes del
Colegio de Abogados, se ofrecen en conferencias a grandes grupos. Esos cursos
generalmente son sobre organizaciones empresariales, evidencias, testamentos y
fideicomisos, leyes sobre la familia, e impuestos. Cada vez se ofrece mayor
variedad de cursos electivos, casi siempre como resultado de intereses
académicos más estrechos y de las áreas emergentes de especialización dentro de
la profesión. Esos cursos pueden ser impartidos por catedráticos titulares o
por profesionales expertos contratados a tiempo parcial. Las facultades están
identificando cada vez más las posibles áreas de concentración como medio de
aconsejar o animar a sus estudiantes para que procedan de forma más sistemática
a medida que van dándole forma a su selección de cursos en los dos últimos años
de estudios. Comúnmente, los estudiantes optan por varios cursos electivos
seleccionados relativamente al azar; sin embargo, eso depende de los cambios en
sus intereses, sus conflictos con los horarios y sus preferencias personales en
relación con el profesorado. La mayoría de las facultades ahora ofrecen a sus
estudiantes variadas “habilidades”, incluso clínicas con “clientes en vivo”,
cursos simulados (por ejemplo, en negociaciones o abogacía de tribunales) o
colocaciones en distintos lugares (prácticas externas). La mayoría de las
facultades de Derecho también requieren que los estudiantes de los cursos
avanzados completen un seminario u otros requisitos de redacción legal.
II. Derecho Internacional y Comparativo: tendencias recientes
El comité de la Asociación de Facultades
de Derecho Estadounidenses realizó una encuesta en 1996 sobre los cursos
avanzados que se impartieron de 1994 a 1997, específicamente sobre Currículo e
Investigaciones, en un esfuerzo por discernir los patrones de desarrollo y los
cambios. De las 83 facultades de Derecho analizadas (aproximadamente la mitad
de las escuelas que son miembros), el comité descubrió que en cada año escolar
se ofrecían como promedio cinco nuevos cursos o seminarios. Las facultades que
añadían más cursos tendían a ser las que tenían estudiantes con credenciales
más sólidas, más profesores y estudiantes, mayor cantidad de cursos y
seminarios avanzados y una mayor proporción de profesores aspirantes a
cátedras.
El área curricular con más innovaciones
fue la de Derecho Internacional y Comparativo, como también lo demostró una
encuesta de 1991 sobre los cambios del currículo. Uno de cada seis nuevos
cursos tenía un alcance internacional o comparativo, y 84% de las facultades
que respondieron a la encuesta habían añadido al menos un nuevo curso
internacional o comparativo. La mayor cantidad de cursos añadidos correspondía
al comercio, los negocios y la banca internacionales. Otras áreas en las que se
informó que habían sido añadidos 10 o más cursos fueron las de Derecho del
Ambiente Internacional, Derecho de la Unión Europea, Arbitraje Internacional,
Derechos Humanos Internacionales, Litigios Internacionales y Leyes de
Inmigración o sobre Refugiados. Fueron añadidos otros cursos relacionados con
diversos temas fundamentales del Derecho Comparativo o de las leyes
extranjeras, y se ofrecieron algunos cursos sobre los sistemas jurídicos de
países específicos. Muchos de esos nuevos cursos fueron impartidos por
profesores invitados. Las demandas de los estudiantes no jugaron un papel
especial para la creación de esos cursos, y relativamente pocos incorporaron un
componente de redacción o de habilidades. La encuesta no enfocó otras formas de
innovaciones de los programas (incluso el significativo crecimiento de los
programas de Máster en Derecho [LL.M.], de cursos verano y de semestres en el
extranjero, y varios tipos de asociaciones formales e informales entre las
facultades de Derecho estadounidenses, sus miembros y los colegas extranjeros).
III. “Nichos”
curriculares: campos que deben cambiar
Basándonos
en una perspectiva de la estructura total de los currículos de las facultades
de Derecho, los datos arrojados por la encuesta de los que ya hablamos, una
revisión básica de los catálogos y los sitios Web de las facultades de Derecho
y una experiencia práctica general, es posible trazar diversos modelos o nichos
en los que pueden hacerse innovaciones curriculares. Los modelos nombrados reflejan la interacción de varias variantes
institucionales y proporcionan varias opciones para establecer innovaciones,
según se describe brevemente a continuación. Sería de gran ayuda mantener en
mente esos tipos de innovaciones curriculares cuando se desarrollen estrategias
para innovar los currículos en el futuro.
·
Cursos electivos básicos (por ejemplo, Derecho Internacional,
Transacciones de Empresas Internacionales, Derecho Comparativo). Las facultades
podrían incrementar la cantidad de
estudiantes matriculados o estructurar dichos cursos como parte de su currículo
básico (opción o requisito del primer año).
·
Cursos electivos avanzados,
especializados y ligados a campos fundamentales (por ejemplo, Propiedad Intelectual Internacional).
Las facultades podrían animar a sus estudiantes para que tomaran cursos
completos o “módulos” especiales de cursos cortos que proporcionen una
perspectiva internacional o comparativa como el “punto más alto” en las áreas
de interés fundamental.
·
Cursos basados en la práctica (por ejemplo, clínicas de leyes de
inmigración o de desarrollo internacional). Las facultades podrían centrarse en
los cursos de clínica o de prácticas en las áreas relacionadas con el
desarrollo internacional o global o en la creciente diversidad de la población
estadounidense.
·
Cursos especiales en el extranjero
patrocinados por facultades o consorcios (por ejemplo, cursos de verano o semestres en el
extranjero). Las facultades podrían promover la inscripción en esas ofertas al
eliminar las barreras para la participación, como, por ejemplo, facilitar
información y animar a los estudiantes, o concentrarse en la ayuda financiera.
Las facultades (quizás en asociación con colegas extranjeros) también podrían
desarrollar cursos cortos adicionales y similares a los “recorridos de
estudios” incorporados a los programas de Máster en Administración de Empresas
(ya sean añadidos a los cursos normales ofrecidos durante las vacaciones
académicas o como ofertas individuales para las vacaciones de verano,
inmediatamente después que terminen las clases). Si estuviera disponible una
tecnología fiable, los cursos cortos provenientes del extranjero podrían
proyectarse en cintas de vídeo, por satélite o por otros medios avanzados.
·
Oportunidades interdisciplinarias o
mixtas (por ejemplo,
inscripciones mixtas en ofertas de estudios de ciertas áreas o cursos de
idiomas, o desarrollo de seminarios interdisciplinarios). Las facultades
podrían trabajar con unidades de otros campus, o con sus propios estudiantes
extranjeros que ya se han graduado, para aprovechar las habilidades más
relevantes y desarrollar oportunidades educativas relacionadas con temas
internacionales, estrechar los lazos en el extranjero con los eruditos o con
los encargados de establecer las normas de diversos campos, o crear seminarios
“basados en problemas” (por ejemplo, relacionados con el desarrollo
empresarial, la salud pública o las reformas de las leyes en el extranjero).
·
Certificados y concentraciones en Derecho
Internacional y otros temas relacionados. Cada vez más facultades están creando grupos estructurados
de trabajos para cursos avanzados que están enlazados a áreas de
especializaciones o a los intereses de los estudiantes. Esos grupos podrían
incluir requisitos amplios y profundos, además de conocimientos de idiomas y
componentes de clínica o de estudios en el extranjero. También podrían incluir
el desarrollo de trabajos de investigaciones que serían compartidos con colegas
extranjeros.
·
Currículo informal y aprendizaje de
servicios. Una creciente
cantidad de facultades apoyan las revisiones de las leyes, especializándose en
Derecho Internacional y temas relacionados con el mismo, tribunales
internacionales y programas de tribunales ficticios, y series de simposios o de
conferenciantes. Las facultades también están animando a sus estudiantes para
que participen en servicios de bienestar público, y también podrían estimular a
otros para que se relacionaran con inmigrantes, personas que hablan distintos
idiomas o grupos sin fines de lucro
relacionados con estos asuntos. Con frecuencia, esas actividades sirven
de estímulo para que los estudiantes se relacionen con temas clave y busquen
sus áreas de interés más formalmente por medio del currículo habitual, trabajos
o becas de verano.
·
Programas de posgrado integrados. Una creciente cantidad de facultades de
Derecho han creado programas de Máster en Derecho (LL.M.) para estudiantes
internacionales (actualmente, más de un tercio de las facultades de Derecho
estadounidenses tienen esos programas). Por medio de esos programas, las
facultades de Derecho pueden lograr que más estudiantes se interesen en los
cursos internacionales, además de enriquecer las diversas posibilidades y
experiencias creadas para apoyar el currículo con estudiantes del Máster en
Derecho inscritos en otros cursos “estándares” o electivos.
·
Estrategias de infusión relacionadas con
el personal internacional o con el desarrollo profesional de las facultades de
Derecho estadounidenses.
La inscripción de estudiantes extranjeros que tienen experiencia internacional
y que poseen diversos antecedentes amplía la diversidad y profundidad de las
posibilidades que apoyan los cursos de Derecho. El currículo se enriquece con
importantes perspectivas gracias a las oportunidades de recibir visitas de
miembros de facultades extranjeras, ya sean
profesores o eruditos residentes. Las oportunidades de pasar un tiempo
estructurado impartiendo clases en el extranjero, haciendo investigaciones o en
servicios profesionales les proporcionan nuevas perspectivas a las facultades
de Derecho en todo el mundo, además de establecer compromisos más profundos
para lograr esos trabajos y crear redes informales que puedan perdurar. Otras
estrategias para el desarrollo rentable de profesionales (por ejemplo, la
cobertura de temas internacionales o comparativos en reuniones profesionales
anuales o en talleres especiales) también son importantes para que las
facultades se animen a desarrollar nuevas perspectivas que en última instancia
afectan su currículo.
·
Métodos penetrantes. La incorporación en los cursos
habituales de perspectivas internacionales y comparativas por medio de una
cobertura definida de los temas internacionales seleccionados, o la asignación
de lecturas suplementarias más extensas por medio de una cobertura centrada en
temas internacionales seleccionados, realmente desarrollarán una apreciación
del desarrollo global y diversas perspectivas. Sin embargo, la experiencia
sobre la ética legal en la enseñanza por medio de métodos penetrantes sugiere
que en la práctica no es fácil implementar ese tipo de enfoque penetrante, ya
que los miembros de la facultad con frecuencia asumen que otros se harán
responsables de esas innovaciones, o creen que no tienen la experiencia
requerida. Puede ser posible seguir adelante, sin embargo, si se hacen
esfuerzos para desarrollar y diseminar los materiales de los cursos
suplementarios identificados (idealmente desarrollados en colaboración con
colegas extranjeros) y si existen los incentivos y las oportunidades adecuados
para guiar cada vez más a los miembros de la facultad en esa dirección.
IV.
Estrategias
para las innovaciones: algunas modestas propuestas.
Sería necesario que el mundo cambiara de
la noche a la mañana para poder incorporar las aspiraciones colectivas con el
fin de lograr una comprensión compartida por todos. Mientras tanto, lo más
práctico sería mantener una visión realista y un conjunto coherente de
estrategias para lograr mayores cambios con el fin de lograr ese objetivo.
Según lo señalado antes, hay muchos
modelos disponibles para enriquecer el currículo. Desafortunadamente, también
existen impedimentos. La realidad de las instituciones deben encararse. En
muchas facultades de Derecho, un grupo de cursos básicos o extendidos y con un
enfoque internacional atrae una matrícula relativa, ya que los intereses de los
estudiantes están dispersos debido a una gran variedad de cursos electivos y
cegados por una visión práctica y enfocada en las oportunidades de empleo
disponibles o en completar los cursos incluidos en el examen del Colegio de
Abogados. Los miembros de la facultad tienen que hacer malabarismos con las
prioridades en competencia, y con frecuencia dedican su tiempo y energía a
proyectos académicos en lugar de innovar el currículo, o no se sienten
estimulados para ir más allá de los campos de conocimientos bien establecidos.
Los administradores batallan con los escasos recursos financieros, el espacio o
los recursos de personal y, ante la inercia de las instituciones y los reclamos
que compiten entre sí para mejorar las ofertas de desarrollo de habilidades o
de cursos iniciales en los nuevos campos que están surgiendo rápidamente (como
la bioética o la tecnología y el Derecho), carecen de la resistencia necesaria para presionar con el fin de innovar el
currículo. Los miembros y estudiantes de facultades internacionales pueden
encontrar que es difícil localizar oportunidades para el trabajo académico, la
docencia o los estudios en el extranjero.
Ante esos
retos, parece particularmente importante encontrar y perseguir las
oportunidades que tomen en cuenta las estructuras de los incentivos existentes.
A continuación señalamos unas cuantas ideas.
·
Desarrollo conjunto de los materiales
identificados para los cursos suplementarios. Es probable que los miembros de las facultades continuarán
sus esfuerzos individuales para desarrollar cursos electivos avanzados que se
relacionen con temas internacionales o comparativos, pero podría hacerse más
para enriquecer el currículo básico si se empleara una estrategia de
colaboración. Por ejemplo, se podría llegar a un acuerdo sobre una serie de
institutos anuales de verano (o quizás de dos semanas de duración) que reuniera
a un equipo relativamente pequeño e integrado por miembros de facultades de Derecho
internacionales, seleccionados según las propuestas y los que tengan
conocimientos más relevantes, para que trabajaran en forma estructurada con el
fin de desarrollar los materiales identificados para integrarlos en muchos de
los cursos fundamentales requeridos. Los materiales resultantes podrían ser
distribuidos ampliamente, quizás con el apoyo de un editor importante, en sociedad con importantes autores de
libros de consultas sobre casos, o situándolos en línea.
·
Estrategia de desarrollo profesional en
múltiples fases. La AALS
podría comprometerse a incluir un segmento sobre temas internacionales o
comparativos como parte de cada reunión anual, con cintas de segmentos de
programas relevantes que se venderían como “paquetes” a las facultades de
Derecho estadounidenses que deseen esforzarse más para que sus miembros puedan
incorporar una perspectiva internacional y comparativa en su currículo. Esas
cintas podrían ser vendidas a precios que permitirían distribuirlas en ese tipo
de “paquetes” a facultades en el extranjero, o por medio de audios o vídeos en
la Web sin costo alguno. Los colegas de otros países podrían hacer lo mismo. La
AALS también podría crear un programa intensivo de verano de una semana de
duración para el desarrollo profesional, similar a su programa “nuevas ideas
para profesores experimentados”, que fue diseñado para reunir a un grupo de
miembros de facultades de Derecho estadounidenses e internacionales con el fin
de que revisaran o desarrollaran los materiales de los cursos y las estrategias
docentes creadas para integrar lecciones o perspectivas internacionales y
comparativas en los cursos habituales. La AALS también puede desarrollar
estrategias para garantizar fondos de becas que cubran los costos de los
miembros de las facultades internacionales que desean asistir a sus programas
de desarrollo profesional.
·
Facilitar asociaciones de eruditos,
visitas académicas y otros tipos de colaboraciones. Frecuentemente, los miembros de las
facultades reportan que los enlaces internacionales surgen como resultado de
contactos personales con los colegas extranjeros que comparten un interés
académico. Esas asociaciones podrían facilitarse si se creara un sistema en
línea para situar solicitudes de información sobre temas específicos (como los
que aparecen en el New York Book Review para que los eruditos lleven a
cabo proyectos escritos), o resúmenes cortos de los trabajos que están
desarrollándose (invitando a colegas de otras partes para establecer
contactos). También se podría animar a los miembros de la facultad para que
situaran resúmenes de conferencias que hayan impartido sobre temas de Derecho
Internacional o Comparativo como una forma de identificar a otros, ya sean
próximos o lejanos, que pudieran compartir sus intereses pero que no conozcan el trabajo informal realizado por
cada uno. De forma similar, se podría crear un sistema en línea para que los
miembros de la facultad que quisieran realizar visitas al extranjero pudieran
dar a conocer sus intereses. La AALS u otros que tengan el interés y la
capacidad (quizás los “juristas”, el Instituto de Derecho Internacional u
otros) también podrían crear un conjunto más amplio de enlaces con un sitio Web
en común con el fin de proporcionar acceso a recursos importantes para que los
miembros de la facultad desarrollaran materiales curriculares suplementarios o
lograran intereses académicos de ese tipo. La AALS también podría explorar
posibles asociaciones con la Asociación de Bibliotecarios de Derecho
Estadounidenses que quisieran ayudar a ese fin.
También podrían darse pasos en conjunto para planificar
anticipadamente con el fin de evitar posibles problemas en el futuro.
·
Documentar y comprender las buenas
prácticas en los programas de Máster en Derecho. Cada vez más facultades de Derecho
crean programas de Máster en Derecho para ofrecerles oportunidades educativas a
los estudiantes extranjeros, así como mayores ingresos en tiempos de
dificultades financieras. Con frecuencia, esos programas surgen en facultades
de Derecho que trabajan relativamente aisladas, que tienen un conjunto de
normas mucho menos desarrolladas y cuyas prácticas están relacionadas con
programas de J.D. (Juris Doctor). Los
programas de posgrado algunas veces pueden funcionar en una vía paralela,
mediante la cual los estudiantes graduados pueden inscribirse en los cursos
habituales que no tienen estrategias efectivas para que esos estudiantes se
integren en la empresa educativa, o que no proporcionan apoyo para la
transición. En los años venideros, parece probable que más programas de ese
tipo incorporarán componentes de “enseñanza a distancia”, los cuales podrían
ofrecer importantes perspectivas para otros aspectos de la enseñanza del
Derecho. El trabajo con los estudiantes internacionales inscritos en esos
programas también podría ofrecer importantes perspectivas relacionadas con
otros aspectos de la reforma curricular. A medida que haya más programas de ese
tipo, será importante reflejar y compartir las perspectivas sobre los fallos,
mientras se identifican y explican las “buenas prácticas” para garantizar la
alta calidad de las experiencias y la responsabilidad docente en los años
venideros. Esos esfuerzos no deberían ser incorporados en una estructura de
reglas burocráticas, sino que deberían proceder dentro de una estructura de colaboración,
quizás a través de un grupo especial de trabajo bajo la los auspicios de la
AALS. Idealmente, el trabajo del grupo especial de trabajo debería incluir
perspectivas recogidas de programas extranjeros que han tenido una amplia
experiencia en la enseñanza avanzada.
·
Compromiso compartido y responsabilidad
con el progreso. Con la
creciente ola de interés sobre la globalización y la enseñanza internacional
del Derecho, y durante una época de demandas que compiten entre sí por los
escasos recursos disponibles, es importante pensar cuidadosamente y con
flexibilidad hasta qué punto esas iniciativas son seguidas por individuos,
facultades, consorcios o a escala regional, nacional o internacional. Aunque no
es posible dar respuestas fáciles, será importante hacer realidad la eficacia
de las escalas y los beneficios de una perspectiva colectiva sin demoras
indebidas o batallas sobre el “territorio”. Para mantener el ímpetu, también
sería importante desarrollar un compromiso colectivo para lograr progresos conmensurables
que vayan más allá de las iniciativas ad hoc que tan a menudo producen
oportunidades recurrentes para “reinventar la rueda”. Mientras trabajaba en
este documento, fue aleccionador recordar las actas de la conferencia de
educadores estadounidenses y africanos de Derecho celebrada en 1994, en
Nairobi, Kenya. Se aprendió mucho, surgió una buena voluntad, y se previeron
sólidas estrategias (incluso algunas muy similares a las detalladas aquí). Será
importante detallar objetivos y estrategias concretos en ocasión de la próxima
conferencia, con puntos de referencia y compromisos de acción que conduzcan a
logros tanto de corto como de largo alcance. Solamente de esa forma podremos
estar seguros de que crearemos patrones de colaboración para el momento futuro
en el que se cumpla la magnífica promesa de las posibilidades actuales.