CURRÍCULO: PATRONES Y POSIBILIDADES

Judith Welch Wegner, Fundación Carnegie para Mejorar la Docencia y Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos

 

 

 

 

            Es inevitable que las complejas fuerzas que dan forma al currículo y a la pedagogía en todas las instituciones docentes de Derecho y sus currículos sean diferentes en cada facultad, jurisdicción y país. Este documento intenta describir brevemente los aspectos fundamentales de los currículos en las facultades de Derecho y  las fuerzas que les dan forma, esbozar las tendencias más relevantes de los currículos en las facultades de Derecho estadounidenses, resumir los modelos básicos por medio de los cuales se imparte la enseñanza, y ofrecer modestas propuestas sobre las estrategias que pudieran enriquecer los currículos mediante una colaboración en conjunto.

 

I.          Estructura del currículo

 

Se ha comprobado que las innovaciones son más factibles si se realizan con un pleno conocimiento de los sistemas existentes y de los antiguos patrones de cambio. Desde el comienzo, es útil comprender que, con pocas excepciones, las facultades de Derecho estadounidenses tienen un sistema de dos semestres, con clases desde mediados de agosto hasta diciembre (los exámenes finales se realizan antes de la temporada navideña) y desde principios de enero hasta abril (los exámenes finales se realizan a principios de mayo). Algunas facultades de Derecho ofrecen cursos de verano para sus propios estudiantes o para los que provienen de otras facultades, y su matrícula varía según sean las oportunidades de empleos de verano que tengan los estudiantes. Habitualmente, los programas completos de Derecho requieren tres años de estudios (aproximadamente de 10 a 15 créditos por semestre), mientras que los que se ofrecen a tiempo parcial (que pueden ser diurnos, nocturnos o una combinación de ambos) típicamente requieren cuatro años de estudios. Los estudiantes ya son licenciados, y un creciente número de los que se incorporan a los estudios tienen experiencia práctica u otros títulos universitarios.

 

Las facultades de Derecho estadounidenses varían en cuanto a su tamaño, a los antecedentes de sus estudiantes y profesores, su afiliación universitaria, localización, estructura, patrones de colocación de sus graduados y prioridades. La acreditación de una facultad de Derecho determina dónde sus graduados pueden ser admitidos para ejercer la profesión, y los graduados de las facultades de Derecho aprobadas por la Asociación Estadounidense de Abogados (que actúa a nombre de cada tribunal supremo estatal) pueden tomar los exámenes del Colegio de Abogados en todas las jurisdicciones, mientras que los graduados de una cantidad más pequeña de facultades de Derecho con acreditación estatal sólo pueden tomar el examen del Colegio de Abogados en el estado donde está su facultad. En varios estados, el examen del Colegio de Abogados tiende a cubrir ciertas materias básicas; otras materias adicionales varían según el estado, y cada vez más estados están implementando exámenes adicionales “basados en el desempeño” por medio de los cuales se intenta evaluar las tareas asociadas con el ejercicio de la abogacía. Con ese telón de fondo se estructuran los currículos, generalmente como resultado de las deliberaciones en toda la facultad, que incluyen la aprobación de propuestas para cursos individuales así como el diseño general de los programas (referente a los cursos que se requerirán, los que se ofrecerán en el primer año del currículo o los que requerirán personal a tiempo completo o parcial). En la mayoría de los casos, los profesores de las facultades de Derecho son los que califican directamente y en muchos casos sólo hacen un examen final al final del curso (aunque eso puede variar), que es calificado con una puntuación de letras o números y, en algunos casos, con curvas de puntuación aplicadas (particularmente para los cursos del primer año).

 

En muchos aspectos, la estructura general de los currículos del primer año de Derecho es relativamente simple y uniforme. La mayoría de las facultades citarían su meta docente de “piensen como abogados” (comúnmente interpretado como la inclusión de habilidades para el análisis y la síntesis) como una meta que trasciende el  primer año. Generalmente, las facultades buscan alcanzar este objetivo sobre el trasfondo del conjunto de cursos “fundamentales” requeridos en las asignaturas tradicionales de Derecho Común, incluso cursos de Daños Legales Extracontractuales, Contratos, Derecho Penal y Procedimientos Civiles durante uno o dos semestres. Una significativa cantidad de facultades incluyen un curso introductorio de Derecho Constitucional en el primer año (centrado en temas estructurales). Generalmente, las facultades también requieren un curso de redacción e investigación legal en el primer año, y en algunos casos integran ese tipo de instrucción en un curso de “abogacía”, que incluye instrucción para una amplia variedad de habilidades relacionadas con la abogacía. La mayoría de las facultades también requieren un curso de ética profesional, en algunos casos en el primer año, pero más comúnmente en la división superior; mientras que algunas usan un “método dominante” de instrucción que busca incorporar la enseñanza de la ética en todo el currículo con diversos grados de éxito. Para el semestre de primavera del primer año, algunas facultades ofrecen a sus estudiantes un conjunto limitado de cursos electivos, en algunos casos para proporcionar la exposición de un análisis estatutario, la perspectiva de otras disciplinas, o simplemente para un cambio de paso con el fin de que los estudiantes puedan explorar sus intereses individuales. Los cursos fundamentales del primer año son impartidos a grupos grandes (de 70 a 120 estudiantes), generalmente por catedráticos titulares o por profesores aspirantes a cátedras, con la excepción de un curso impartido a un grupo más pequeño (quizás de 25 a 35 estudiantes), que puede incorporar instrucción por escrito o también incluir el asesoramiento de los profesores.

 

El currículo avanzado es más variado y caótico. Unos cuantos cursos considerados especialmente importantes para un conocimiento básico del Derecho, frecuentemente incluidos en los exámenes del Colegio de Abogados, se ofrecen en conferencias a grandes grupos. Esos cursos generalmente son sobre organizaciones empresariales, evidencias, testamentos y fideicomisos, leyes sobre la familia, e impuestos. Cada vez se ofrece mayor variedad de cursos electivos, casi siempre como resultado de intereses académicos más estrechos y de las áreas emergentes de especialización dentro de la profesión. Esos cursos pueden ser impartidos por catedráticos titulares o por profesionales expertos contratados a tiempo parcial. Las facultades están identificando cada vez más las posibles áreas de concentración como medio de aconsejar o animar a sus estudiantes para que procedan de forma más sistemática a medida que van dándole forma a su selección de cursos en los dos últimos años de estudios. Comúnmente, los estudiantes optan por varios cursos electivos seleccionados relativamente al azar; sin embargo, eso depende de los cambios en sus intereses, sus conflictos con los horarios y sus preferencias personales en relación con el profesorado. La mayoría de las facultades ahora ofrecen a sus estudiantes variadas “habilidades”, incluso clínicas con “clientes en vivo”, cursos simulados (por ejemplo, en negociaciones o abogacía de tribunales) o colocaciones en distintos lugares (prácticas externas). La mayoría de las facultades de Derecho también requieren que los estudiantes de los cursos avanzados completen un seminario u otros requisitos de redacción legal.

 

II.         Derecho Internacional y Comparativo: tendencias recientes 

 

El comité de la Asociación de Facultades de Derecho Estadounidenses realizó una encuesta en 1996 sobre los cursos avanzados que se impartieron de 1994 a 1997, específicamente sobre Currículo e Investigaciones, en un esfuerzo por discernir los patrones de desarrollo y los cambios. De las 83 facultades de Derecho analizadas (aproximadamente la mitad de las escuelas que son miembros), el comité descubrió que en cada año escolar se ofrecían como promedio cinco nuevos cursos o seminarios. Las facultades que añadían más cursos tendían a ser las que tenían estudiantes con credenciales más sólidas, más profesores y estudiantes, mayor cantidad de cursos y seminarios avanzados y una mayor proporción de profesores aspirantes a cátedras.

 

El área curricular con más innovaciones fue la de Derecho Internacional y Comparativo, como también lo demostró una encuesta de 1991 sobre los cambios del currículo. Uno de cada seis nuevos cursos tenía un alcance internacional o comparativo, y 84% de las facultades que respondieron a la encuesta habían añadido al menos un nuevo curso internacional o comparativo. La mayor cantidad de cursos añadidos correspondía al comercio, los negocios y la banca internacionales. Otras áreas en las que se informó que habían sido añadidos 10 o más cursos fueron las de Derecho del Ambiente Internacional, Derecho de la Unión Europea, Arbitraje Internacional, Derechos Humanos Internacionales, Litigios Internacionales y Leyes de Inmigración o sobre Refugiados. Fueron añadidos otros cursos relacionados con diversos temas fundamentales del Derecho Comparativo o de las leyes extranjeras, y se ofrecieron algunos cursos sobre los sistemas jurídicos de países específicos. Muchos de esos nuevos cursos fueron impartidos por profesores invitados. Las demandas de los estudiantes no jugaron un papel especial para la creación de esos cursos, y relativamente pocos incorporaron un componente de redacción o de habilidades. La encuesta no enfocó otras formas de innovaciones de los programas (incluso el significativo crecimiento de los programas de Máster en Derecho [LL.M.], de cursos verano y de semestres en el extranjero, y varios tipos de asociaciones formales e informales entre las facultades de Derecho estadounidenses, sus miembros y los colegas extranjeros).

 

III.       “Nichos” curriculares: campos que deben cambiar

 

            Basándonos en una perspectiva de la estructura total de los currículos de las facultades de Derecho, los datos arrojados por la encuesta de los que ya hablamos, una revisión básica de los catálogos y los sitios Web de las facultades de Derecho y una experiencia práctica general, es posible trazar diversos modelos o nichos en los que pueden hacerse innovaciones curriculares.  Los modelos nombrados reflejan la interacción de varias variantes institucionales y proporcionan varias opciones para establecer innovaciones, según se describe brevemente a continuación. Sería de gran ayuda mantener en mente esos tipos de innovaciones curriculares cuando se desarrollen estrategias para innovar los currículos en el futuro.

 

·        Cursos electivos básicos (por ejemplo, Derecho Internacional, Transacciones de Empresas Internacionales, Derecho Comparativo). Las facultades podrían  incrementar la cantidad de estudiantes matriculados o estructurar dichos cursos como parte de su currículo básico (opción o requisito del primer año).

 

·        Cursos electivos avanzados, especializados y ligados a campos fundamentales (por ejemplo, Propiedad Intelectual Internacional). Las facultades podrían animar a sus estudiantes para que tomaran cursos completos o “módulos” especiales de cursos cortos que proporcionen una perspectiva internacional o comparativa como el “punto más alto” en las áreas de interés fundamental.

 

·        Cursos basados en la práctica (por ejemplo, clínicas de leyes de inmigración o de desarrollo internacional). Las facultades podrían centrarse en los cursos de clínica o de prácticas en las áreas relacionadas con el desarrollo internacional o global o en la creciente diversidad de la población estadounidense.

 

·        Cursos especiales en el extranjero patrocinados por facultades o consorcios (por ejemplo, cursos de verano o semestres en el extranjero). Las facultades podrían promover la inscripción en esas ofertas al eliminar las barreras para la participación, como, por ejemplo, facilitar información y animar a los estudiantes, o concentrarse en la ayuda financiera. Las facultades (quizás en asociación con colegas extranjeros) también podrían desarrollar cursos cortos adicionales y similares a los “recorridos de estudios” incorporados a los programas de Máster en Administración de Empresas (ya sean añadidos a los cursos normales ofrecidos durante las vacaciones académicas o como ofertas individuales para las vacaciones de verano, inmediatamente después que terminen las clases). Si estuviera disponible una tecnología fiable, los cursos cortos provenientes del extranjero podrían proyectarse en cintas de vídeo, por satélite o por otros medios avanzados.

 

·    Oportunidades interdisciplinarias o mixtas (por ejemplo, inscripciones mixtas en ofertas de estudios de ciertas áreas o cursos de idiomas, o desarrollo de seminarios interdisciplinarios). Las facultades podrían trabajar con unidades de otros campus, o con sus propios estudiantes extranjeros que ya se han graduado, para aprovechar las habilidades más relevantes y desarrollar oportunidades educativas relacionadas con temas internacionales, estrechar los lazos en el extranjero con los eruditos o con los encargados de establecer las normas de diversos campos, o crear seminarios “basados en problemas” (por ejemplo, relacionados con el desarrollo empresarial, la salud pública o las reformas de las leyes en el extranjero).

 

·        Certificados y concentraciones en Derecho Internacional y otros temas relacionados. Cada vez más facultades están creando grupos estructurados de trabajos para cursos avanzados que están enlazados a áreas de especializaciones o a los intereses de los estudiantes. Esos grupos podrían incluir requisitos amplios y profundos, además de conocimientos de idiomas y componentes de clínica o de estudios en el extranjero. También podrían incluir el desarrollo de trabajos de investigaciones que serían compartidos con colegas extranjeros.

 

·        Currículo informal y aprendizaje de servicios. Una creciente cantidad de facultades apoyan las revisiones de las leyes, especializándose en Derecho Internacional y temas relacionados con el mismo, tribunales internacionales y programas de tribunales ficticios, y series de simposios o de conferenciantes. Las facultades también están animando a sus estudiantes para que participen en servicios de bienestar público, y también podrían estimular a otros para que se relacionaran con inmigrantes, personas que hablan distintos idiomas o grupos sin fines de lucro  relacionados con estos asuntos. Con frecuencia, esas actividades sirven de estímulo para que los estudiantes se relacionen con temas clave y busquen sus áreas de interés más formalmente por medio del currículo habitual, trabajos o becas de verano.

 

·        Programas de posgrado integrados. Una creciente cantidad de facultades de Derecho han creado programas de Máster en Derecho (LL.M.) para estudiantes internacionales (actualmente, más de un tercio de las facultades de Derecho estadounidenses tienen esos programas). Por medio de esos programas, las facultades de Derecho pueden lograr que más estudiantes se interesen en los cursos internacionales, además de enriquecer las diversas posibilidades y experiencias creadas para apoyar el currículo con estudiantes del Máster en Derecho inscritos en otros cursos “estándares” o electivos.

 

·        Estrategias de infusión relacionadas con el personal internacional o con el desarrollo profesional de las facultades de Derecho estadounidenses. La inscripción de estudiantes extranjeros que tienen experiencia internacional y que poseen diversos antecedentes amplía la diversidad y profundidad de las posibilidades que apoyan los cursos de Derecho. El currículo se enriquece con importantes perspectivas gracias a las oportunidades de recibir visitas de miembros de facultades extranjeras, ya sean  profesores o eruditos residentes. Las oportunidades de pasar un tiempo estructurado impartiendo clases en el extranjero, haciendo investigaciones o en servicios profesionales les proporcionan nuevas perspectivas a las facultades de Derecho en todo el mundo, además de establecer compromisos más profundos para lograr esos trabajos y crear redes informales que puedan perdurar. Otras estrategias para el desarrollo rentable de profesionales (por ejemplo, la cobertura de temas internacionales o comparativos en reuniones profesionales anuales o en talleres especiales) también son importantes para que las facultades se animen a desarrollar nuevas perspectivas que en última instancia afectan su currículo.

 

·        Métodos penetrantes. La incorporación en los cursos habituales de perspectivas internacionales y comparativas por medio de una cobertura definida de los temas internacionales seleccionados, o la asignación de lecturas suplementarias más extensas por medio de una cobertura centrada en temas internacionales seleccionados, realmente desarrollarán una apreciación del desarrollo global y diversas perspectivas. Sin embargo, la experiencia sobre la ética legal en la enseñanza por medio de métodos penetrantes sugiere que en la práctica no es fácil implementar ese tipo de enfoque penetrante, ya que los miembros de la facultad con frecuencia asumen que otros se harán responsables de esas innovaciones, o creen que no tienen la experiencia requerida. Puede ser posible seguir adelante, sin embargo, si se hacen esfuerzos para desarrollar y diseminar los materiales de los cursos suplementarios identificados (idealmente desarrollados en colaboración con colegas extranjeros) y si existen los incentivos y las oportunidades adecuados para guiar cada vez más a los miembros de la facultad en esa dirección.

 

IV.              Estrategias para las innovaciones: algunas modestas propuestas.

 

Sería necesario que el mundo cambiara de la noche a la mañana para poder incorporar las aspiraciones colectivas con el fin de lograr una comprensión compartida por todos. Mientras tanto, lo más práctico sería mantener una visión realista y un conjunto coherente de estrategias para lograr mayores cambios con el fin de lograr ese objetivo.

 

Según lo señalado antes, hay muchos modelos disponibles para enriquecer el currículo. Desafortunadamente, también existen impedimentos. La realidad de las instituciones deben encararse. En muchas facultades de Derecho, un grupo de cursos básicos o extendidos y con un enfoque internacional atrae una matrícula relativa, ya que los intereses de los estudiantes están dispersos debido a una gran variedad de cursos electivos y cegados por una visión práctica y enfocada en las oportunidades de empleo disponibles o en completar los cursos incluidos en el examen del Colegio de Abogados. Los miembros de la facultad tienen que hacer malabarismos con las prioridades en competencia, y con frecuencia dedican su tiempo y energía a proyectos académicos en lugar de innovar el currículo, o no se sienten estimulados para ir más allá de los campos de conocimientos bien establecidos. Los administradores batallan con los escasos recursos financieros, el espacio o los recursos de personal y, ante la inercia de las instituciones y los reclamos que compiten entre sí para mejorar las ofertas de desarrollo de habilidades o de cursos iniciales en los nuevos campos que están surgiendo rápidamente (como la bioética o la tecnología y el Derecho), carecen de  la resistencia necesaria para presionar con el fin de innovar el currículo. Los miembros y estudiantes de facultades internacionales pueden encontrar que es difícil localizar oportunidades para el trabajo académico, la docencia o los estudios en el extranjero.

 

            Ante esos retos, parece particularmente importante encontrar y perseguir las oportunidades que tomen en cuenta las estructuras de los incentivos existentes. A continuación señalamos unas cuantas ideas.

 

·        Desarrollo conjunto de los materiales identificados para los cursos suplementarios. Es probable que los miembros de las facultades continuarán sus esfuerzos individuales para desarrollar cursos electivos avanzados que se relacionen con temas internacionales o comparativos, pero podría hacerse más para enriquecer el currículo básico si se empleara una estrategia de colaboración. Por ejemplo, se podría llegar a un acuerdo sobre una serie de institutos anuales de verano (o quizás de dos semanas de duración) que reuniera a un equipo relativamente pequeño e integrado por miembros de facultades de Derecho internacionales, seleccionados según las propuestas y los que tengan conocimientos más relevantes, para que trabajaran en forma estructurada con el fin de desarrollar los materiales identificados para integrarlos en muchos de los cursos fundamentales requeridos. Los materiales resultantes podrían ser distribuidos ampliamente, quizás con el apoyo de un editor importante, en sociedad con importantes autores de libros de consultas sobre casos, o situándolos en línea.

 

·        Estrategia de desarrollo profesional en múltiples fases. La AALS podría comprometerse a incluir un segmento sobre temas internacionales o comparativos como parte de cada reunión anual, con cintas de segmentos de programas relevantes que se venderían como “paquetes” a las facultades de Derecho estadounidenses que deseen esforzarse más para que sus miembros puedan incorporar una perspectiva internacional y comparativa en su currículo. Esas cintas podrían ser vendidas a precios que permitirían distribuirlas en ese tipo de “paquetes” a facultades en el extranjero, o por medio de audios o vídeos en la Web sin costo alguno. Los colegas de otros países podrían hacer lo mismo. La AALS también podría crear un programa intensivo de verano de una semana de duración para el desarrollo profesional, similar a su programa “nuevas ideas para profesores experimentados”, que fue diseñado para reunir a un grupo de miembros de facultades de Derecho estadounidenses e internacionales con el fin de que revisaran o desarrollaran los materiales de los cursos y las estrategias docentes creadas para integrar lecciones o perspectivas internacionales y comparativas en los cursos habituales. La AALS también puede desarrollar estrategias para garantizar fondos de becas que cubran los costos de los miembros de las facultades internacionales que desean asistir a sus programas de desarrollo profesional.

 

·      Facilitar asociaciones de eruditos, visitas académicas y otros tipos de colaboraciones. Frecuentemente, los miembros de las facultades reportan que los enlaces internacionales surgen como resultado de contactos personales con los colegas extranjeros que comparten un interés académico. Esas asociaciones podrían facilitarse si se creara un sistema en línea para situar solicitudes de información sobre temas específicos (como los que aparecen en el New York Book Review para que los eruditos lleven a cabo proyectos escritos), o resúmenes cortos de los trabajos que están desarrollándose (invitando a colegas de otras partes para establecer contactos). También se podría animar a los miembros de la facultad para que situaran resúmenes de conferencias que hayan impartido sobre temas de Derecho Internacional o Comparativo como una forma de identificar a otros, ya sean próximos o lejanos, que pudieran compartir sus intereses pero que no  conozcan el trabajo informal realizado por cada uno. De forma similar, se podría crear un sistema en línea para que los miembros de la facultad que quisieran realizar visitas al extranjero pudieran dar a conocer sus intereses. La AALS u otros que tengan el interés y la capacidad (quizás los “juristas”, el Instituto de Derecho Internacional u otros) también podrían crear un conjunto más amplio de enlaces con un sitio Web en común con el fin de proporcionar acceso a recursos importantes para que los miembros de la facultad desarrollaran materiales curriculares suplementarios o lograran intereses académicos de ese tipo. La AALS también podría explorar posibles asociaciones con la Asociación de Bibliotecarios de Derecho Estadounidenses que quisieran ayudar a ese fin.

 

También podrían darse pasos en conjunto para planificar anticipadamente con el fin de evitar posibles problemas en el futuro.

 

·        Documentar y comprender las buenas prácticas en los programas de Máster en Derecho. Cada vez más facultades de Derecho crean programas de Máster en Derecho para ofrecerles oportunidades educativas a los estudiantes extranjeros, así como mayores ingresos en tiempos de dificultades financieras. Con frecuencia, esos programas surgen en facultades de Derecho que trabajan relativamente aisladas, que tienen un conjunto de normas mucho menos desarrolladas y cuyas prácticas están relacionadas con programas de J.D. (Juris Doctor). Los programas de posgrado algunas veces pueden funcionar en una vía paralela, mediante la cual los estudiantes graduados pueden inscribirse en los cursos habituales que no tienen estrategias efectivas para que esos estudiantes se integren en la empresa educativa, o que no proporcionan apoyo para la transición. En los años venideros, parece probable que más programas de ese tipo incorporarán componentes de “enseñanza a distancia”, los cuales podrían ofrecer importantes perspectivas para otros aspectos de la enseñanza del Derecho. El trabajo con los estudiantes internacionales inscritos en esos programas también podría ofrecer importantes perspectivas relacionadas con otros aspectos de la reforma curricular. A medida que haya más programas de ese tipo, será importante reflejar y compartir las perspectivas sobre los fallos, mientras se identifican y explican las “buenas prácticas” para garantizar la alta calidad de las experiencias y la responsabilidad docente en los años venideros. Esos esfuerzos no deberían ser incorporados en una estructura de reglas burocráticas, sino que deberían proceder dentro de una estructura de colaboración, quizás a través de un grupo especial de trabajo bajo la los auspicios de la AALS. Idealmente, el trabajo del grupo especial de trabajo debería incluir perspectivas recogidas de programas extranjeros que han tenido una amplia experiencia en la enseñanza avanzada.

 

·        Compromiso compartido y responsabilidad con el progreso. Con la creciente ola de interés sobre la globalización y la enseñanza internacional del Derecho, y durante una época de demandas que compiten entre sí por los escasos recursos disponibles, es importante pensar cuidadosamente y con flexibilidad hasta qué punto esas iniciativas son seguidas por individuos, facultades, consorcios o a escala regional, nacional o internacional. Aunque no es posible dar respuestas fáciles, será importante hacer realidad la eficacia de las escalas y los beneficios de una perspectiva colectiva sin demoras indebidas o batallas sobre el “territorio”. Para mantener el ímpetu, también sería importante desarrollar un compromiso colectivo para lograr progresos conmensurables que vayan más allá de las iniciativas ad hoc que tan a menudo producen oportunidades recurrentes para “reinventar la rueda”. Mientras trabajaba en este documento, fue aleccionador recordar las actas de la conferencia de educadores estadounidenses y africanos de Derecho celebrada en 1994, en Nairobi, Kenya. Se aprendió mucho, surgió una buena voluntad, y se previeron sólidas estrategias (incluso algunas muy similares a las detalladas aquí). Será importante detallar objetivos y estrategias concretos en ocasión de la próxima conferencia, con puntos de referencia y compromisos de acción que conduzcan a logros tanto de corto como de largo alcance. Solamente de esa forma podremos estar seguros de que crearemos patrones de colaboración para el momento futuro en el que se cumpla la magnífica promesa de las posibilidades actuales.

 

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