La materia enfocada aquí - entendimiento de la cultura cruzada en la
enseñanza legal -- es necesariamente subjetiva. Los puntos de vista expresados no son el resultado de
investigaciones legales, pero en vez reflejan el punto de vista personal y
experiencias del autor.
El propósito de esta conferencia es para que los educadores legales comiencen a responder al fenómeno conocido como “globalización” examinando maneras en que escuelas de derecho en diferentes países puedan cooperar eficazmente. En el proceso, deberíamos tener en mente los antecedentes culturales contra los cuales asociaciones cooperativas surgirán. Los sistemas legales (y las instituciones y doctrinas que los comprenden) están involucrados profundamente en las culturas nacionales y locales que varían grandemente de acuerdo a la historia y geografía. Sin algún entendimiento de la historia y cultura de un país, uno no puede entender totalmente la aplicación de las doctrinas legales específicas, o el papel que desempeña la ley en una sociedad.
Las declaraciones del párrafo anterior puede que sean tan obvias que casi no merece la pena mencionarlas. Sin embargo, frecuentemente las ignoramos en la práctica. Existe una tendencia de enseñar sistemas legales comparativos usando libros de texto, sin suficiente referencia a la historia y cultura o las regiones donde operan. Frecuentemente, los estudiantes de derecho en los Estados Unidos tienen solamente una idea mínima de la historia de los países cuyos sistemas legales están estudiando. Son mucho más ignorantes de las actitudes culturales y normas sociales dentro de las cuales operan los sistemas legales.
Deseo llamar la atención a esta deficiencia a medida que procedemos discutiendo las maneras en que las escuelas de derecho pueden desarrollar programas cooperativos. Comparando los modelos de la enseñanza legal en diferentes países e indagando para establecer enlaces de cooperación, deberíamos estar conscientes del subtexto cultural - y los prejuicios -- fundamental a nuestras discusiones.
Polarización cultural
Desde el punto de vista humano, las personas tienen la tendencia a seleccionar lo que es familiar sobre lo que no es familiar. Es posible que la comida exótica o la música extraña ocasionalmente nos atraiga, pero después de la jornada infrecuente hacia lo que no es familiar, usualmente regresamos a lo que conocemos mejor.
Esta tendencia aplica a los sistemas legales igual que a la comida o la música. Educados en el derecho de nuestros países individuales, tenemos una inclinación natural a adoptar lo que hemos aprendido como la norma preferida. Aunque critiquemos muchos aspectos de la ley como se aplica en nuestros países, tenemos una tendencia natural de creer que los elementos fundamentales de nuestro propio sistema legal son aptos solamente para nuestras sociedades.
Si existe cualquier país en que esta predilección para modelos legales locales aplica, es los Estados Unidos. A través de nuestra historia, hemos sido sumamente influenciados por los modelos y filosofías legales extranjeros, especialmente los europeos, los cuales hemos adaptado para satisfacer nuestras necesidades. Pero, a medida que nuestro sistema legal y político ha madurado, y el peso del poder de la fuerza militar y económica ha aumentado, nos hemos convertido en un exportador en vez de importador de modelos legales. Al final del siglo veinte, de acuerdo al Profesor de Derecho Suizo Wolfgang Wiegand, los modelos legales de los EE.UU. han amenazado volverse los jus commune del mundo postmoderno - por lo menos el mundo postmoderno económico.[1]
El alcance global de muchas instituciones de los EE.UU. ha llevado consigo cierta arrogancia por parte de los abogados de los EE.UU. y los profesores de derecho. Esto pudiese lucir ridículo en los ojos de los eruditos legales de otros países, quienes consideran la permanencia de sus instituciones legales no en décadas, sino en siglos. Es posible que, mientras la predilección para los modelos legales de uno mismo sean naturales y positivos, puede también ser un impedimento al entendimiento y el respeto a la legitimidad del derecho extranjero. Existe una tendencia natural entre los abogados, y posiblemente entre algunos educadores legales de depreciar los modelos legales extranjeros. Esto es más común donde existe una falta de entendimiento completo del derecho extranjero, especialmente, cuando existe una polarización (frecuentemente oculta y no declarada) contra la cultura extranjera.[2]
Es posible que tal polarización opere contra los Estados Unidos también. Como pragmatistas, nosotros los abogados de los Estados Unidos estamos bien entrenados en el derecho substantivo y en las habilidades de ejercer la abogacía, pero con algunas excepciones, no tenemos una fundación básica en la teoría jurisprudencial o historia legal de donde ejercer nuestra profesión. Muchos, posiblemente la mayoría de los estudiantes en las escuelas de derecho de los EE.UU., no están bien capacitados hasta en nuestra propia historia legal, ya que la historia legal y la jurisprudencia son cursos optativos que se seleccionan por parte de relativamente pocos estudiantes. Debido a esta razón, los abogados extranjeros capacitados bajo un sistema estricto de teoría jurisprudencial, pudiesen ver a los abogados de los EE.UU. como superficiales y con falta de una base doctrinal para guiarnos en nuestros esfuerzos.
Esperamos que pudiesen desaparecer los malos entendimientos y el empleo de estereotipos, seguido por programas cooperativos como aquellos que discutiremos en esta conferencia, pero no es posible que ocurran sin un esfuerzo consciente. Los párrafos siguientes ofrecen unas cuantas sugerencias para mejorar el ambiente para el entendimiento del derecho entre las culturas. Estoy seguro que surgirán muchos otros ejemplos durante nuestras discusiones.
Exigir
que los estudiantes tomen por lo menos un curso de derecho internacional y
sistemas legales comparativos.
En la mayoría de las escuelas de derecho de los EE.UU., los estudiantes comienzan un curso de estudio de tres años intensivo, comenzando con un año completo de cursos necesarios en materias de derecho doméstico y continúan con dos años de cursos “optativos” dominados por cursos en el derecho doméstico y habilidades para ejercer la abogacía. Estos cursos se enseñan casi siempre desde una perspectiva doméstica. El derecho internacional y el derecho comparativo se pueden tomar como cursos optativos en años después, ya que no es la intención de la mayoría de nuestros estudiantes entrar en la práctica legal internacional[3], tienden a evadir estas materias.
El mensaje que esto le ofrece a nuestros estudiantes es obvio: el estudio de derecho significa el estudio del derecho de los EE.UU. En efecto, nos inclinamos a ir más allá: debido a la movilidad geográfica de nuestros graduados de derecho, la mayoría de las escuelas de derecho de los EE.UU. tratan de enseñar una forma de “derecho nacional” que no le pone énfasis a las diferencias entre varias leyes estatales.
Para poder preparar a nuestros estudiantes, para que tengan un contacto creciente con otros sistemas legales, tendríamos que establecer un curso obligatorio - Introducción al Derecho Internacional y Sistemas Legales Comparativos -- que prepararía mejor a nuestros estudiantes para una economía global. Este curso de introducción pudiese ser relativamente corto con el propósito de introducirle a los estudiantes el concepto que existen diferentes modelos de leyes y que existen alternativas válidas a nuestros propios modelos. Este curso también reenforzaría el concepto que las reglas del derecho internacional deberían gobernar la conducta de los gobiernos e individuos.
Si se enseña en el primer año de la escuela de derecho, antes de que nuestros estudiantes estén totalmente adoctrinados en nuestro propio sistema legal, el curso haría que los estudiantes estuvieran más libres hacia la complejidad de nuestros sistemas legales postmodernos en donde los abogados del derecho privado, derecho nacional y derecho internacional coexisten.
Ofrecer un rango más amplio de oportunidades para estudiantes que pasen por lo menos un período breve como residentes en una escuela de derecho extranjera.
Más y más, las escuelas de derecho alrededor del mundo, están buscando oportunidades que permitirán a sus estudiantes que pasen un período de sus estudios en una escuela de derecho extranjera. Muchas escuelas de derecho de los Estados Unidos han establecido programas de estudios durante el verano en el extranjero. Los mejores de estos se organizan junto con una escuela de derecho organizadora en el país extranjero con profesores locales ofreciendo cursos en el sistema legal local.
Un número creciente de escuelas de derecho en los EE.UU. ofrece programas semestrales en el extranjero. Relativamente, pocos estudiantes participan en esos programas, pero aquellos quienes lo hacen, no solamente aprenderán sobre el derecho extranjero: vivir en un país extranjero lo ayuda a uno a desarrollar una perspectiva de su propia cultura y sociedad. Los programas como estos, son exitosos solamente si la escuela de derecho organizadora presta una atención especial a las necesidades del estudiante de derecho extranjero, a través de asesoría académica o instrucción dirigida a sus necesidades específicas.
Deberíamos buscar maneras para duplicar programas exitosos, y desarrollar modelos nuevos para permitir un contacto estrecho con los sistemas legales extranjeros. Lo último podría incluir el uso de oportunidades para una enseñanza remota, o la incorporación de períodos más cortos de estudio en el extranjero como módulos dentro de cursos con duración de un semestre.
Debería
estimularse a los estudiantes de derecho a obtener títulos de derecho de
posgraduado en el extranjero después que terminan su título de derecho
doméstico.
Esta sugerencia parecería innecesaria dado el influjo de abogados extranjeros inscritos en Maestrías de Programas de Derecho en las Escuelas de Derecho de los EE.UU. Desafortunadamente, relativamente pocos estudiantes de los Estados Unidos se aprovechan de la oportunidad de obtener títulos de maestría en otros países. Existen varias razones para esto. Primero, unas ofertas de trabajo lucrativas esperan a muchos graduados de derecho en los EE.UU. inmediatamente cuando se gradúan, y debido a los precios altos de la enseñanza legal en los EE.UU., se sienten obligados a aceptar las ofertas. Segundo, pocas escuelas de derecho extranjeras ofrecen programas de Maestría de Derecho, los cuales se concentran en las necesidades especiales de abogados extranjeros.
Las escuelas de derecho fuera de los Estados Unidos deberían considerar el valor de crear programas de Maestría de Derecho diseñados para los graduados de derecho extranjeros. En los Estados Unidos, deberíamos estimular a nuestros recién graduados que consideren títulos de derecho extranjeros, y las empresas de derecho deberían estimular a sus abogados jóvenes futuros que estudien en estos programas. De hacerlo, los abogados jóvenes adquirirán las habilidades que los ayudarán en la práctica globalizada creciente que confrontan las empresas de derecho.
Las
escuelas de derecho, especialmente en los Estados Unidos, deberían desarrollar
oportunidades para que los estudiantes de derecho tomen cursos
interdisciplinarios que ayudarán a desarrollar un conocimiento a través de las
culturas.
En los Estados Unidos, la enseñanza legal es corta e intensiva, con tres años de estudios dedicados exclusivamente al Derecho. Previo a ingresar en una escuela de derecho, nuestros estudiantes completan cuatro años de estudios universitarios, pero debido a que no hay ningún curso preferido para la preparación académica de derecho, es muy posible que muchos estudiantes no hayan recibido ninguna base en asignaturas como, la historia mundial, relaciones internacionales, antropología, teoría política comparativa y otras asignaturas que los ayudaría a identificar diferencias culturales. Nuestras escuelas de derecho están percibidas, como escuelas profesionales, con una conexión estrecha al mundo de la práctica de derecho, pero aislada de otras escuelas y departamentos en la universidad. Esto contrasta con muchas universidades extranjeras, en las cuales el departamento de derecho es parte de una escuela superior de ciencias sociales o humanidades.
Las escuelas de derecho de los EE.UU. deberían ofrecer más cursos interdisciplinarios para ayudar a llenar este vacío, ya sea estimulando a nuestros estudiantes que tomen un mínimo de un curso fuera de la escuela de derecho o invitando a profesores de otras disciplinas que enseñen cursos en nuestras escuelas de derecho desde la perspectiva de otros campos.
Las escuelas de derecho deberían poner énfasis en los estudios comparativos e internacionales legales en contratar profesorado y deberían estimular a que se “internacionalice” el profesorado existente.
Antes, las escuelas de derecho tenían un número pequeño de miembros del profesorado - uno o dos profesores - quienes se especializaban en derecho internacional o comparativo. Más recientemente, comenzamos a observar una “internacionalización” de nuestros profesorados de derecho. Esto no solo ocurrió a través de la contratación de profesores nuevos, quienes se especializan en derecho internacional y comparativo; en vez, especialistas en campos “no internacionales” - derecho de energía, derecho de contratos, derecho familiar, derecho ambiental, etc. - han comenzado a desarrollar competencia en los aspectos internacionales y comparativos de sus campos, a medida que los campos en sí pasan por los efectos de la globalización. Los períodos de estudios en el extranjero (ver a continuación) pueden ayudar a este desarrollo.
Adicionalmente, en la contratación de nuevos profesores, las escuelas de derecho deberían poner énfasis en el valor de intereses internacionales y comparativos hasta para los profesores quienes enseñarán cursos “simplemente domésticos”, ya que es más probable que estos profesores puedan preparar a los estudiantes para confrontar la práctica de derecho global.
Las
universidades y gobiernos deberían ofrecer más financiamiento para el
intercambio de estudiantes y profesorado.
Los gobiernos han endosado generalmente la tendencia hacia una integración económica creciente liberando leyes nacionales que limitan el comercio e inversión, y celebrando acuerdos económicos regionales, tal como convenios de comercio libre para promover la integración. Desafortunadamente, nuestros sistemas de enseñanza no son adecuados para la tarea de preparar nuestras sociedades de una interacción creciente con otros países y culturas. Deberíamos promover estudios internacionales con un elemento básico de cualquier ambiente de enseñanza, comenzando en las escuelas primarias y continuando en la enseñanza universitaria.
Al mismo tiempo que los gobiernos promueven la integración económica internacional, deberían aumentar los medios por los cuales los sectores que son clave para esta integración - tal como el sector legal - también pueden internacionalizarse. Una manera de hacer esto es aumentar los presupuestos de instituciones que financian las oportunidades para programas de intercambios legales internacionales para estudiantes y el profesorado. Muchos gobiernos han desarrollado programas para ayudar a financiar estudios de postgraduados en países extranjeros, y algunos proporcionan financiamiento para que profesores puedan enseñar en el extranjero. (El programa de Eruditos “Fulbright” de los EE.UU. ofrece ambos tipos de financiamiento). Sin embargo, el número de intercambios de estudiantes y profesores financiado por estos programas es demasiado pequeño.
Las escuelas de derecho y las asociaciones de abogados deberían poner presión para obtener financiamientos y promover tales intercambios. Los estudiantes se pueden beneficiar de intercambios que tendrán un impacto significante, a medida que ellos proceden a desarrollar sus carreras. Si se le ofrece oportunidades de intercambio a más profesores de derecho, mejorarían grandemente sus habilidades en cursos con una perspectiva de derecho comparativo.
[1] La recepción del derecho americano en Europa, Wolfgang Wiegand, 39 Am. J Comp. L. 229 (1991). De acuerdo a Wiegand, la diseminación de los modelos legales de los EE.UU., es un resultado de diferentes fenómenos relacionados, incluyendo el poder de las corporaciones de los EE.UU. en la economía mundial, la cual exporta modelos de organizaciones y actividad de negocios, y la tendencia creciente entre los abogados extranjeros para que se dediquen a los estudios legales de graduados en los Estados Unidos.
[2] Hace algunos años, yo pronuncié un discurso a una audiencia de los EE.UU., la cual incluyó un abogado internacional con bastante experiencia trabajando en un país que ambos conocíamos bien, el cual llamaré País X. Antes de la charla, preguntó cual iba ser la materia y le dije que sería sobre “la mente de un abogado del País X”. Su respuesta me sorprendió: “Bueno, yo creo que esto va a ser una discusión muy breve.” El País X resulta ser un país muy importante, un socio de comercio grande y complejo de los Estados Unidos con una reputación buena de estabilidad política y económica. Los comentarios del abogado revelan, exageradamente, las polarizaciones que los profesionales en los Estados Unidos tienen contra los sistemas legales extranjeros.
[3] Contrario a sus expectativas y a pesar de la falta de capacitación académica, muchos graduados de derecho de los EE.UU., se involucrarán en transacciones legales a través de la frontera en nombre de sus clientes, quienes se involucran grandemente en el comercio internacional.