ENSEÑANZA CLÍNICA DEL DERECHO EN LOS ESTADOS UNIDOS

PRÁCTICAS INTERNAS, EXTERNAS Y SIMULACROS

Elliott S. Milstein, Universidad Americana, Estados Unidos

 

 

 

 

            La idea fundamental de la enseñanza clínica del Derecho es que impartir clases a los estudiantes mientras éstos ejercen su profesión es un componente esencial de la enseñanza profesional. La actual enseñanza clínica surgió de un movimiento de reformas progresivas que surgió en las décadas de 1960 y 1970 en respuesta a los deseos de los estudiantes, que querían aprender a usar la ley como instrumento de cambios sociales y participar en la representación legal de los pobres. Eso evolucionó y hasta convertirse en un campo académico característico, que incluye sofisticados modelos pedagógicos y conocimientos académicos basados en la experiencia docente, la abogacía, el Derecho y las instituciones jurídicas. 

 

En los Estados Unidos existen diferentes ramas de la enseñanza clínica: clínicas internas con clientes reales, programas externos y cursos de simulación.  Las clínicas internas con clientes reales se organizan en bufetes de abogados, usualmente localizados en la facultad de Derecho, y cuyo propósito es proporcionar un medio supervisado por los miembros de la facultad y donde los estudiantes puedan practicar el Derecho y aprender de sus experiencias. Los estudiantes que aprenden en los programas externos son situados en medios profesionales que no pertenezcan a las facultades de Derecho, como los bufetes de abogados de organizaciones no gubernamentales y de dependencias gubernamentales. Las facultades de Derecho utilizan la experiencia de los estudiantes en esos bufetes como una base docente y de aprendizaje. Los cursos de simulación constituyen un método docente por medio del cual los estudiantes simulan ser abogados y desempeñan algunos aspectos de la abogacía en un medio controlado. Cada uno de estos métodos utiliza la experiencia de los estudiantes como temas de análisis tanto dentro como fuera de las aulas.

 

            El modelo interno es el más conocido en la enseñanza clínica del Derecho en los EE.UU. La ventaja de ese modelo es que la enseñanza es el principal propósito de los bufetes de abogados donde trabajan los estudiantes.  En esas clínicas, los miembros de la facultad supervisan las primeras experiencias profesionales de los estudiantes.  Esa pedagogía ha sido diseñada para crear valores profesionales apropiados mientras también se imparten a los estudiantes la teoría y la práctica de la abogacía.

 

En las clínicas, los estudiantes son completamente responsables de manejar los asuntos legales de un cliente real. Eso es posible porque cada estado del país tiene una “regla de práctica estudiantil” que permite a los estudiantes ejercer el Derecho bajo la supervisión de un miembro de la facultad. El trabajo de los estudiantes incluye juicios en tribunales, negociaciones con los abogados de la parte opuesta, entrevistas y asesoramiento a los clientes, redacción de cartas con sus opiniones y todas las otras tareas relacionadas con la representación legal. Aunque la mayoría de las clínicas representan a los clientes en los litigios y otros trámites de disputas, en la actualidad hay muchas clínicas en las que los estudiantes representan a individuos y grupos en transacciones y otros asuntos comerciales. Las facultades han escogido diversas formas de organizar el trabajo jurídico de sus clínicas, que se especializan en áreas tales como Derecho Penal, Derecho de Familia, violencia doméstica, derechos humanos internacionales, desarrollo económico comunitario, tributación; y de otras clínicas que han sido establecidas para prácticas generales y se encargan de diversos casos civiles. Otras clínicas atienden clientes específicos, como menores de edad, mujeres, ancianos, prisioneros o pacientes de SIDA.

 

            Los profesores de las clínicas usan varios modos para el aprendizaje de los estudiantes, tanto para cerciorarse de que éstos manejan de forma competente los casos que les han sido asignados como para garantizar que aprenden de sus experiencias. El modo más intensivo es la supervisión, que consiste en reuniones entre los profesores y equipos de estudiantes (muchas clínicas requieren que los estudiantes trabajen en equipos de dos) para discutir la preparación de los casos o analizar el trabajo realizado. Esas reuniones son frecuentes e incluyen, entre otras cosas, revisiones de los trabajos escritos de los estudiantes, decisiones estratégicas y reflexiones sobre lo que se ha aprendido. El mejor modo de supervisión abarca los problemas específicos de los casos pendientes, además de usar esos casos o las experiencias de los estudiantes como metáforas para los asuntos recurrentes mayores que esos estudiantes enfrentarán en su carrera. El ideal del modo de supervisión es ayudar a los estudiantes para que extraigan la teoría de la práctica, aplicar la teoría para resolver problemas reales y revisar la teoría a la luz de la experiencia.

 

            Otro medio de aprendizaje en los programas clínicos es llamado “rondas de casos”. Las rondas de casos se realizan en un formato de seminario y se centran en las experiencias que han tenido los estudiantes en sus casos. Cada estudiante es llamado para que presente el caso que está preparando con el fin de recibir los comentarios del grupo sobre lo que debe decidir en el próximo paso, o para informar sobre cualquier nuevo acontecimiento en dicho caso.  El proceso de grupo se emplea algunas veces de manera previsora, cuando se ayuda a un equipo para que tome una decisión estratégica y algunas veces a la inversa, para analizar la relación entre el resultado y las acciones legales que emprendió el equipo legal con el fin de llegar a dicho resultado. Cada estudiante comparte con el grupo los datos empíricos que ha recopilado para que puedan comenzar a desarrollar un enfoque más sólido, más general y más teórico de la abogacía. Entre los temas que se discuten se cuentan los valores profesionales, la ética jurídica, la estrategia, las tácticas y el proceso de reflexión.

 

            El tercer modo es un seminario que utiliza lecturas, simulaciones y discusiones en el aula para enseñar el proceso de la abogacía. El uso generalizado de las simulaciones en la enseñanza del Derecho comenzó cuando se utilizó por primera vez como un componente de los seminarios de los programas clínicos. Típicamente, el plan de estudios de los seminarios incluye la forma de entrevistar a los clientes, el asesoramiento de los clientes, la teoría de los casos, la planificación estratégica, la investigación de los hechos, las negociaciones, la persuasión y las habilidades necesarias para los juicios, como los contrainterrogatorios y los alegatos finales. Por ejemplo, en la clínica en la que imparto clases, el seminario se basa en un caso simulado, y para cada uno de los temas impartimos una clase teórica; después, ofrecemos a los estudiantes la oportunidad de aplicar la teoría en un ejercicio simulado que se filma en vídeo y se analiza.  Algunas de las clases se basan en vídeos que muestran a esos estudiantes mientras realizando el ejercicio simulado.

 

            Los objetivos más importantes de nuestra clínica interna consisten en enseñar lo siguiente:

 

·              Abogacía centrada en el cliente

·              Preparación teórica y abogacía

·              Trabajo jurídico profesionalmente responsable

·              Investigación y desarrollo de los hechos

·              Abogacía persuasiva

·              Planificación estratégica y solución de problemas

·              Análisis crítico del sistema de justicia

·              Práctica de reflexiones

 

            Abogacía centrada en el cliente, quizás el fundamento ideológico de la enseñanza clínica consiste en la idea de que los abogados representan a sus clientes y deben hacerlo de forma que garantice que esos clientes tienen la autonomía de ser los primeros que decidan sobre su caso. Según este concepto, se asume que todas las decisiones importantes para solucionar un problema legal suponen la selección de  valores, y que la función principal de un abogado es ayudar a su cliente para que tome las decisiones que concuerden con sus propios valores. Por lo tanto, la enseñanza de las entrevistas legales, la solución de los problemas y el asesoramiento legal son fundamentales en casi todos los programas clínicos. Además, al igual que con todas las partes del proceso de la abogacía, uno de los proyectos académicos de los profesores clínicos ha sido desarrollar teorías o modelos sobre la forma en que deben desempeñarse las tareas de la abogacía y otras teorías sobre cuál método pedagógico sería mejor.

           

            Preparación teórica y abogacía se refiere a la idea de que todas las decisiones estratégicas que tome un abogado sobre un caso deben estar organizadas alrededor de una teoría sobre cómo ganar ese caso. Esa “teoría de caso” es una forma de presentar la versión del cliente de forma que se enfaticen los hechos favorables y se expliquen los desfavorables en el contexto de los elementos legales que sean necesarios para probar la causa del cliente. Por ejemplo, las decisiones sobre los hechos que deben investigar, las evidencias que deben presentar y los argumentos que  deben sustentar son determinadas por su relación con la teoría de ese caso. En las clínicas se les enseña a los estudiantes que desarrollen la teoría de un caso en cuanto comienzan a prepararlo, cómo modificar esa teoría según cambian las situaciones y cómo organizar su trabajo sobre el caso de forma que concuerde con la teoría.

 

            Enseñarle a los estudiantes que realicen un trabajo jurídico profesionalmente responsable es uno de los deberes más fundamentales de un profesor clínico, y el hecho de que ese trabajo se realice en una clínica es una de las justificaciones fundamentales para que la clínica esté localizada en la academia. Los dilemas éticos y morales surgen diariamente cuando se trabaja en un mundo real y, usualmente, los estudiantes de las clínicas tienen por primera vez la responsabilidad de resolverlos. Los estudiantes que participan en las prácticas deben decidir qué hacer cuando un cliente le propone mentir o desea mantener una posición que el estudiante considera moralmente repugnante, cómo enfrentar un conflicto de intereses, si deben presentar una queja sobre la incompetencia o la falta de ética de otro abogado que también participe en su caso o que represente a la parte contraria, etc. Además de las cuestiones relacionadas con el cumplimiento de las reglas de conducta profesional, los profesores clínicos hacen que los estudiantes exploren el papel que representan en la creación de una sociedad justa.

           

            En la mayor parte del resto del currículo de las facultades de Derecho estadounidenses los hechos son presentados. En los estudios sobre las decisiones de los tribunales de apelación los hechos son sintetizados en unos pocos y cortos párrafos sintetizados, y los estudiantes no llegan a comprender de dónde provienen esos hechos. En las clínicas, con frecuencia enfrentándose a barreras idiomáticas y culturales, los estudiantes deben enterarse de los hechos por medio de entrevistas con los clientes, de búsquedas e investigaciones y de procedimientos formales e informales para descubrir las pruebas. En el aprendizaje de investigación y desarrollo de los hechos, a los estudiantes se les enseña cuáles son los hechos que deben buscar, cómo distinguir los hechos relevantes de los irrelevantes, los métodos para buscar los hechos, la importancia de tener evidencias lo suficientemente legales que apoyen las propuestas de los hechos, y cómo organizar las evidencias para que sus argumentos concuerden con la teoría del caso.

 

            La abogacía persuasiva es importante para los abogados tanto en los litigios como en las transacciones. La persuasión depende de la calidad de la teoría del caso y de las habilidades necesarias para ejecutarla. En las clínicas, los estudiantes aprenden las teorías de la abogacía, como, por ejemplo, la relación de la teoría del aprendizaje  con la conducción del interrogatorio directo y la relación del razonamiento retórico con la conducción del contrainterrogatorio. 

 

            La planificación estratégica se refiere al reconocimiento de la cantidad máxima de momentos a seleccionar en la vida de un asunto legal, y en las decisiones sobre emprender o no una acción que optimice las probabilidades de lograr el objetivo. Para resolver los problemas legales, es básico aprender cómo tomar decisiones que prevean la forma en que reaccionarán las personas y las instituciones en respuesta a acciones específicas, e incluso analizar los factores legales y no legales.  El medio de las clínicas, que refleja el mundo real, fuerza a los estudiantes a participar en los complejos análisis inherentes a la identificación de los múltiples actores que afectan los resultados. Los profesores clínicos colaboran estrechamente con los estudiantes para enseñarles el proceso más sensato para tomar decisiones y también para garantizar que las decisiones que tomen en los casos que están manejando sean analíticamente sólidas.

 

La posición de las clínicas también es excepcional porque proporcionan un punto de ventaja a sus estudiantes para que participen en el análisis crítico del sistema de justicia. Como típicamente representan a los pobres y a los que carecen de representación, los estudiantes ven el sistema jurídico a través de los ojos de sus clientes, quienes son miembros de grupos minoritarios debido a su raza o su sexo, o por ser indigentes, inmigrantes, mujeres o presidiarios. Los estudiantes son testigos, por ejemplo, de las formas en las que el estatus de su cliente con frecuencia representa una desventaja, algunas veces como resultado de una doctrina jurídica y otras como resultado de los prejuicios de los jueces o de otros actores del sistema. Los profesores clínicos trabajan con ellos para ayudarles a entender las fuentes de la injusticia y a explorar sus propias ideas para reformar esas situaciones.

 

            En última instancia, la pedagogía clínica tiene como propósito enseñar a los estudiantes a practicar la reflexión, a que nunca dejen de aprender y a hacerlo de la experiencia. En las clínicas, a los estudiantes se les pide que se evalúen a sí mismos, que analicen sus experiencias y que expresen lo que han aprendido sobre sí mismos, su capacidad, la validez de sus suposiciones cuando hicieron sus predicciones estratégicas, el proceso de la abogacía y el sistema de justicia. De esa forma, nos esforzamos en desarrollar en cada uno de ellos la capacidad de recopilar una útil información empírica y aplicar esa información a conclusiones que sirvan para generalizar.

 

            Como se estableció antes, la simulación se utiliza con frecuencia en una parte de los seminarios de los programas clínicos. Además, muchas de las habilidades que se imparten en las clínicas también se enseñan en programas de simulación. Por ejemplo, muchas facultades de Derecho ofrecen cursos en los que se simulan las entrevistas y el asesoramiento, las negociaciones, la redacción legal, las soluciones alternativas de las disputas y las prácticas de juicios y apelaciones. También se utiliza la simulación para impartir cursos de Derecho Sustantivo, ya sea durante todo el curso o más comúnmente en una parte del programa.

 

            En los programas de práctica externa los estudiantes son colocados en varios tipos de empleos jurídicos en organizaciones sin fines de lucro y en dependencias gubernamentales, donde desempeñan sus tareas bajo la supervisión de un abogado de una de esas instituciones.  Muchas facultades se esfuerzan en crear una relación de tres vías entre el profesor, el estudiante y el supervisor, de forma que el miembro de la facultad pueda controlar el trabajo del estudiante y evaluar al supervisor. Otras escuelas se basan en las reflexiones de los estudiantes sobre el trabajo en las prácticas externas y las usan como pasto para el aprendizaje. En la mayoría de los programas de prácticas externas, los estudiantes escriben sus reflexiones en diarios, tienen reuniones individuales con los miembros de la facultad y participan en discusiones sobre los seminarios. Entre los objetivos docentes de las prácticas externas se cuenta proporcionar a los estudiantes un medio donde puedan aprender a profundidad un área sustantiva mientras desarrollan una perspectiva crítica sobre la organización del trabajo jurídico. Los profesores de prácticas externas frecuentemente exploran las dimensiones éticas de las experiencias y las observaciones de los estudiantes sobre las cuestiones de la justicia que son inherentes a la mayoría de los lugares donde practican. 

 

            Aunque en los Estados Unidos hay más de mil profesores de Derecho que se identifican como clínicos, sólo una pocas facultades pueden ofrecer experiencia clínica a sus estudiantes. Aunque casi todas las facultades de Derecho estadounidenses cuentan con algún tipo de programa clínico, y la cantidad de estudiantes que reciben este servicio aumenta cada año, la costosa proporción entre profesores y estudiantes que requiere ese tipo de enseñanza (1 a 8 es el estándar informal para los programas internos) impide que las facultades puedan ofrecer ese servicio a todo su estudiantado.

 

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