CREANDO UNA OPORTUNIDAD:  LA ADMISIÓN EN LA ENSEÑANZA LEGAL DE LOS EE.UU.

Rennard Strickland, la Universidad de Oregon, Consejo de Admisión a Escuelas de Derecho, Estados Unidos

 

 

 

 

La tarea de admitir estudiantes en la escuela de derecho es difícil y compleja.  Debido a que la mayoría de los estudiantes de derecho se gradúan y pasan el examen de abogacía, las decisiones de admisión tienen consecuencias más allá de las paredes de nuestras escuelas de derecho.  Las decisiones de admisión a las escuelas de derecho ayudan a determinar quienes serán los abogados y legisladores, jueces y gobernadores, activistas y elaboradores de políticas, pacificadores y negociadores.

 

 

Antecedentes históricos

 

En la enseñanza legal del siglo diecinueve, la admisión no era difícil ni compleja. En la universidad, con pocas excepciones, estudiar para llegar a ser un abogado era parte del plan de estudios previo a la graduación.  En 1890, de acuerdo al Decano John Ritchie, “Ninguna escuela de derecho en este país demandaba ningún trabajo colegial para la admisión, y solamente dieciocho de las sesentiuna escuelas de derecho que existían en aquel tiempo demandaban algún requisito de admisión ...  Era más fácil entrar en la escuela de derecho que en las escuelas de artes liberales en todas menos cuatro universidades americanas con escuela de derecho.”

 

Durante la mayoría del siglo veinte, la admisión a la escuela de derecho se mantuvo como un asunto superficial.  Si bien se realizaba algo de esfuerzo para reclutar solicitantes de escuelas de no graduados prestigiosas, no se conocían los esfuerzos extensos de mercadotecnia de medios informativos diversos de hoy.  Similarmente, las escuelas de derecho dedicaban pocos recursos al proceso de solicitudes y la toma de decisiones, con las responsabilidades de esas tareas dependiendo grandemente en un número pequeño de miembros del claustro de profesores, un administrador quien tenía otras responsabilidades, o el decano.

 

Previo a la segunda guerra mundial, virtualmente cada solicitante se admitía en todas, salvo algunas escuelas de derecho.  Muchas escuelas dependían en el primer año de la escuela de derecho para seleccionar a aquellos que no podían cumplir con sus demandas intelectuales.  No era fuera de lo común que el decano invitara a los estudiantes el primer día de orientación del primer año a observar las personas sentadas a su izquierda y derecha, entonces explicar que uno o hasta dos de los tres no presenciarían las ceremonias de graduación.

 

Las cosas comenzaron a cambiar después de la segunda guerra mundial.  Una afluencia de estudiantes aprovechándose de sus beneficios de enseñanza de veteranos de la guerra transformó la enseñanza superior americana.  Las escuelas de derecho comenzaron a ver números crecientes de solicitantes de antecedentes y escuelas (universidades) con las cuales no estaban familiarizadas.  Se aumentó la competencia entre solicitantes debido a esta afluencia para una posición en las escuelas de derecho y entre las escuelas de derecho, para los solicitantes “mejores y más inteligentes”.  Esta competencia aumentó drásticamente en los 1970s, debido al nuevo énfasis en la ley con una fuerza para cambios políticos que surgieron de los 1960s, y relacionado a que mujeres y miembros de grupos de minorías raciales y étnicos comenzaron a solicitar ingreso en las escuelas de derecho en cantidades nunca vistas anteriormente.  Este período posterior a la guerra también observó la manifestación de una clase de funcionarios de admisión profesionales; esfuerzos serios de mercadotecnia de escuelas de derecho; intenciones para laborar una diversificación racial, y un cambio de no utilizar el primer año de escuela de derecho para determinar quienes llegarían a ser abogados, a depender en los criterios rigurosos de admisión a la escuela de derecho.

 

Organización actual

 

Existen 181 escuelas de derecho acreditadas en los Estados Unidos y una docena de escuelas sin acreditación nacional.  Dichas 181 escuelas matricularon a 43,100 estudiantes de primer año en el otoño pasado.  El número total de solicitantes para dichas posiciones fue 74,400.  Generaron 325,000 solicitudes (un promedio de 4.4 solicitudes por solicitante).  De aquellos 74,400 solicitantes, el 69 por ciento (51,300) se les ofreció ingreso en, por lo menos, una de las escuelas de derecho acreditadas nacionalmente -- más de 8,000 solicitantes quienes fueron admitidos eligieron no matricularse.

 

Todos estos números son considerables, pero son significantemente menos que los volúmenes que se lograron en el año pico más reciente de 1991, cuando se observó el volumen de solicitantes más alto de todos los tiempos.  En aquel año, 99,400 solicitantes generaron 453,900 solicitudes - un promedio de 4.6 solicitudes por solicitante.  Casi a más del 54 por ciento (53,800) de aquellos solicitantes se les ofreció ingreso y 44,000 estudiantes se matricularon.  Claramente, la probabilidad de que un solicitante sea admitido a, por lo menos, una escuela de derecho acreditada nacionalmente, es mejor hoy día que hace diez años.  Es un error común concluir que el número de nuevos abogados de los Estados Unidos aumenta y disminuye a medida que cambia el número de los solicitantes a las escuelas de derecho.  De hecho, el número total de estudiantes de primer año, se ha mantenido notablemente constante, aun durante este período de movimiento.

 

Abundan las teorías para explicar la disminución reciente de la demanda para la enseñanza legal, pero no se ha emprendido ningún estudio sistemático de las causas.  Aunque la correlación no es exacta, la caída significante en el número de solicitantes que ocurrió en los 1990s coincide con la expansión económica más larga y más fuerte en la historia de los EE.UU.  Claramente, algunas de estas personas quienes posiblemente hubiesen aplicado a una escuela de derecho en el pasado, están encontrando oportunidades en otros lugares.  Al contrario de nuestros colegas en las escuelas de medicina y negocios en los EE.UU., las escuelas de derecho de los EE.UU. no han tenido el beneficio de grandes cantidades de solicitantes extranjeros para asistir a reducir la disminución de la demanda doméstica.  Lo bueno para nosotros es que la disminución general de los volúmenes de solicitantes se ha nivelado durante los últimos dos años.

 

Una empresa que tiene que procesar cientos de miles de documentos representando las vidas de miles de personas no lo puede hacer de una manera superficial.  En efecto, el proceso de admisión a las escuelas de derecho se ha sistematizado y profesionalizado.  Típicamente, nuestro ciclo anual comienza en el verano con la preparación de materiales de inscripción - publicaciones impresas, cintas de vídeo, CD-ROMs y páginas en el Internet.  En el otoño, posterior al comienzo de las clases, comienzan los viajes para solicitar inscripciones.  Los profesionales de admisión, graduados, estudiantes y profesores de las escuelas de derecho, visitan a cientos de universidades y a docenas de eventos regionales de inscripciones, con el fin de atraer solicitantes.  Muchos de estos eventos incluyen representantes de más de cientos de escuelas de derecho, algunas veces representando un mercado para la enseñanza legal (a veces identificado como un mercado de “objetos de segunda mano”).  A finales del otoño, comienzan a llegar las solicitudes y comienza el proceso de tomar decisiones de admisión a la escuela.  Durante la primavera y verano, las escuelas de derecho supervisan estrechamente el número de ofertas para admisiones a la escuela que han otorgado y el número de aceptaciones que han recibido, todo con el fin de producir un número exacto de estudiantes entrantes, ni más ni menos.  Una clase entrante muy pequeña significa una pérdida de dinero de matrícula y posiblemente, igualmente problemático, una clase grande significa una relación de estudiante/profesor inaceptable, además de recursos limitados.

 

 

El proceso de tomar decisiones

 

El problema de este proceso completo es, por supuesto, el método que las escuelas de derecho usan para tomar decisiones de admisión individual.  Casi todas las escuelas de derecho manifiestan que consideran una variedad de factores.  El más común de estos, son las notas de los estudiantes no graduados (un título de estudiante no graduado es un requisito necesario para ingresar a una escuela de derecho en los EE.UU.) y el rigor del trabajo de cursos para estudiantes no graduados, las calificaciones del Examen de Admisión a la Escuela de Derecho (LSAT por sus siglas en inglés), empleo, servicio comunitario, declaraciones de propósito y cartas de recomendación.  Muchas escuelas están comenzando a buscar una “buena adaptación” o compensación entre los solicitantes y sus programas especializados de plan de estudios.  Por ejemplo, es posible que las escuelas que se concentran en alta tecnología puede que favorezcan especialmente a solicitantes con antecedentes de ingeniería.  Las entrevistas de evaluación personal con los solicitantes son infrecuentes.

 

La mayoría de las escuelas de derecho - aquellas que no se les prohibe legalmente - también consideran la raza y clasificación étnica en un esfuerzo para garantizar salas de clases diversas.  Algunas escuelas consideran los antecedentes socioeconómicos de los solicitantes como otra forma de diversificar sus salas de  clases.

 

El Consejo de Admisión a Escuelas de Derecho (LSAC por sus siglas en inglés), desempeña una función esencial en este proceso, aunque todas las decisiones de admisión se llevan a cabo por parte de las mismas escuelas.  LSAC es una organización con fines no lucrativos, cuyos miembros son las escuelas de derecho acreditadas nacionalmente en los EE.UU. y quince (15) escuelas de derecho canadienses con programas de derecho común.  Es posible que el servicio más importante de LSAC sea el Examen de Admisión a la Escuela de Derecho. El LSAT es un examen de medio día normalizado de las habilidades de lectura y razonamiento verbal que todas las escuelas de derecho de EE.UU. acreditadas nacionalmente requieren.  Está diseñado a medir un conjunto limitado de habilidades que son importantes para el éxito en la escuela de derecho.  El mismo se valida anualmente contra las notas del primer año de la escuela de derecho.  No pretende predecir quien se graduará de la escuela de derecho, pasará el examen de abogacía o tendrá éxito en el ejercicio de abogacía, aunque estudios recientes informan una relación estadística entre las notas del LSAT y el éxito global en una escuela de derecho y en el examen de abogacía.  Los estudiantes le pagan honorarios a LSAC para tomar el LSAT y el LSAC le informa las notas a las escuelas de derecho sin costo alguno para las escuelas.

 

El LSAC también actúa como una casa de compensación para los certificados de estudios y cartas de recomendación de los estudiantes no graduados.  Un solicitante presenta su certificado de estudios al LSAC quien entonces calcula una nota promedio usando una escala de calificación común.  Esta conversión le permite a las escuelas de derecho directamente comparar las notas obtenidas de diferentes escuelas (universidades) usando diferentes sistemas de calificación.  Cuando un solicitante aplica a una escuela de derecho, dicha escuela notifica al LSAC que ha recibido la solicitud.  El LSAC a su vez le envía a la escuela de derecho, la nota de LSAT del solicitante, información de la nota convertida, certificados de estudios, cartas de recomendación y un número de información adicional que el LSAC acumula del solicitante.  Se promete que en el futuro bien cercano, este intercambio de datos será, en su mayor parte, electrónico.

 

No es posible describir un modelo simple de toma de decisiones que aplique a las escuelas de derecho de los EE.UU.  Las escuelas de derecho tienen retos y misiones diferentes y sus esfuerzos de admisión deberían representarlos.  Por ejemplo, históricamente, la categoría de los miembros del claustro de profesores de las escuelas de derecho y de jueces de apelación han provenido relativamente de un pequeño número de escuelas de derecho altamente selectivas.  Típicamente, otras escuelas envían a sus graduados a entidades importantes de derecho con casi todos sus clientes corporativos.  Algunas tienen la misión de proporcionar abogados y líderes para sus estados individuales, en vez de al país en general.  A menudo, las decisiones de admisión representan estas diferencias.

 

Además de las diferencias en las misiones, las escuelas de derecho difieren por razones de selectividad.  Algunas escuelas de derecho reciben solicitudes de muchas más personas que las que pueden admiten.  Su desafío es tomar decisiones que representan sus retos y valores - diversificación, erudición, servicio, liderazgo y muchos más.  Algunas otras escuelas necesitan admitir la mayoría de sus solicitantes con el fin de llenar sus aulas de clases de primer año.  Para estas escuelas, el desafío es no identificar a quien admiten, pero a quien rechazan.  Típicamente, buscan indicaciones que el solicitante no va a tener éxito en sus programas académicos. 

 

A pesar de estas diferencias, existe un modelo de admisión que es predominante.  En este modelo, los solicitantes se organizan de acuerdo a un índice numérico que combina sus notas del LSAT y las notas de los estudiantes no graduados.  Aquellos solicitantes con valores de índice por encima de un número específico supuestamente se admiten y aquellos con valores por debajo de una figura específica, supuestamente se les niega la admisión.  Se analizan los archivos en la categoría supuestamente de admisión por indicaciones de inadmisibilidad - típicamente una conducta inaceptable o dificultad académica en el pasado.  En los archivos, dentro de la categoría supuestamente negados, se analizan las características interesantes que pueden compensar índices inferiores.  Tales características pudiesen incluir una reputación fuerte de servicio comunitario, una historia de sobrepasar trabajos, contribución a la diversificación, relación con un antiguo alumno y muchos más.  Los archivos de los solicitantes que no se asignan a una de las dos supuestas categorías se les da lo que se conoce comúnmente como un análisis “completo de su archivo” - un escrutinio cuidadoso de cada factor de sus antecedentes.  Así y todo, las escuelas que utilizan este modelo, difieren por muchas cosas - en los puntos en los cuales se definen las categorías, la proporción del grupo que recibe un análisis completo de sus archivos, y los factores que determinan quien se admitirá dentro de ese grupo.

 

Desafíos para el futuro

 

El único desafío grande que la enseñanza legal de los Estados Unidos está confrontando es el ataque constante sobre programas de acción afirmativa - programas que consideran la raza cuando se toman decisiones de admisión, con el fin de lograr un grupo de estudiantes diverso y una profesión que refleja la diversificación en la sociedad de los EE.UU.  Otro comentarista de conferencias está discutiendo la acción afirmativa así que simplemente diré que una defensa fuerte de la acción afirmativa es una inquietud vital y continua mía y del Consejo de Admisión a Escuelas de Derecho.  Ya hemos avanzado mucho en la historia de relaciones raciales en los EE.UU. para permitir la segregación nuevamente de la enseñanza legal.

 

Otro desafío algunas veces relacionado, es una tendencia entre algunas escuelas de derecho de sobredepender en factores de admisión numéricos, tales como los LSATs.  El examen es bueno - posiblemente el mejor de su tipo, pero no es un sustituto de un examen detallado de los registros completos de un solicitante y no significa medir muchas de las cualidades que sabemos contribuyen al éxito en una escuela de derecho, cualidades como curiosidad intelectual, autodisciplina, habilidades para escuchar, habilidad para escribir bien, y muchas otras más.  En el año 1999, un grupo de trabajo del Consejo de Admisión a Escuelas de Derecho diseñó un grupo de “Modelos alternativos de admisión” para asistir a escuelas de derecho individuales, tomar decisiones de admisión más conforme con las misiones institucionales individuales.  La implementación de estos modelos es un desafío continuo.

 

Contribuir a esta sobredependencia, es el efecto perjudicial de los esquemas de niveles de varias escuelas de derecho.  Frecuentemente, estos niveles comerciales se basan grandemente en un conjunto pequeño de factores que los evaluadores han determinado que son indicaciones de la calidad de una escuela de derecho.  Entre ellos, casi siempre se encuentra la nota promedio del LSAT de la clase de primer año entrante de la escuela.  En efecto, para algunas escuelas, las notas promedio del LSAT de los estudiantes se han convertido en la medida autosuficiente de la calidad de una escuela, casi forzando a muchas escuelas que se concentren en ese factor solo cuando admiten una clase.  Tenemos que hacer más para ayudar a las escuelas de derecho de los EE.UU. y que el público general entienda la función limitada y apropiada que el examen debe desempeñar en la toma de decisión para admisiones.

 

Finalmente, la enseñanza legal de los Estados Unidos, debe dedicar más recursos a la tarea importante de seleccionar sus estudiantes.  La sobredependencia sobre los números resulta de presiones exteriores, pero también del hecho que son convenientes y poco costosas.  Realizar un estudio completo de la persona usando los archivos de los solicitantes, requerirá ambos más tiempo, especialmente en la parte de profesores de leyes y personal profesional, además de dinero.  Esto será dinero y tiempo bien aprovechado.

 

 

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